Con tres días de duelo, la ciudad noroseta de Beslán conmemorará el 15° aniversario del secuestro de la Escuela N°1 de esa localidad, donde murieron más de 330 personas, entre ellas 186 niños, considerado el mayor ataque terrorista en la historia de Rusia. A pesar de los juicios por el ataque, la actuación de las autoridades aún despierta dudas y cuestionamientos.

La trágedia ocurrió el 1 de septiembre de 2004 cuando un comando checheno atacó el establecimiento durante la ceremonia del año escolar y tomó como rehenes a unas 1.200 personas para exigir la retirada de las tropas rusas de Chechenia. 

El número de los capturados fue el primer punto de cuestionamiento en cuanto al accionar de las autoridades rusas, ya que indicaron en un comienzo que los terroristas habían capturado 120 rehenes, pero luego revelaron su verdadera magnitud: había 354 personas secuestradas.

Terroristas y rehenes en el gimnasio, momento capturado por medios rusos (Gentileza AP).
Imagen de los niños durante la toma de rehenes.

Familiares y sobrevivientes aseguran que podrían haberse salvado muchos niños si hubieran informado el número real de rehenes; y en ese sentido, consideran que el verdadero objetivo de las fuerzas de seguridad rusas no era salvar a los secuestrados, sino liquidar a los terroristas. 

Soldados y familiares en la puerta de la escuela, hace 15 años (Gentileza AFP).

La investigación oficial determinó que a la 1 de la tarde del 3 de septimbre, tras 52 horas de que comenzara el secuestro, los terroristas detonaron dos bombas en el gimnasio de la escuela, lo que provocó una operación de rescate con armamento pesados, granadas y lanzallamas.

Testimonios de los sobrevivientes ponen en duda que los rehenes hayan muerto como consecuencia de la explosión de las bombas, como determinaron las actas de defunción. Su versión es sostenida por un informe alternativo presentado por el Yuri Savéliev que asegura que los proyectiles disparados por las fuerzas de seguridad y el fuego cruzado fueron los responsables del fallecimiento de las personas.

 

Una vez agotadas las instancias judiciales en Rusia, los familiares de las víctimas llevaron el caso al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que condenó al país en abril de 2017 por no proteger el derecho a la vida de los fallecidos en el secuestro y dio la razón a los denunciantes que las autoridades no impidieron la toma de rehenes a pesar de tener conocimiento de que preparaban un atentado terrorista. Por ese motivo, Rusia debió pagar tres millones de euros en indemnizaciones. 

Familiares junto a los cuerpos de algunas de las víctimas (Gentileza AP).

Tras la masacre de Beslán, con el argumento de reforzar la lucha contra el terrorismo, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, eliminó las elecciones de los gobernadores, con lo que reforzó su sistema de poder vertical.

El mandatario no tiene previsto personarse en los actos recordatorios en Beslán, adelantó el Kremlin, que recordó que el 3 de septiembre recuerdan en Rusia el Día de Solidaridad en la Lucha contra el Terrorismo.

Homenajes en la escuela del atentado (Gentileza AP).
Las imágenes de las víctimas cubren las paredes de la Escuela 1 de Beslán.

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