Esta es la historia de Enrique “Kiki” Farres, un cubano de 34 años que pasó por muchas dificultades en su país y hoy reside en la Argentina, donde trabaja de lo que más disfruta: el arte. Da clases de Salsa, es actor y encontró una linda comunidad en donde se refugia. En una entrevista con Teleshow, habló de todo, incluso de la relación de Diego Maradona con Mavys Álvarez.

Comenzando por esto último, afirmó que “llama la atención porque se trata de una figura famosa, pero lo de Diego Maradona y Mavys Álvarez es moneda corriente en Cuba. Yo lo veía en la escuela, dónde las chicas menores de edad terminaban con los extranjeros. Es tremendo, pero para nosotros no es ninguna novedad”.

"Kiki" tiene 34 y hoy reside en Argentina, aunque sigue tramitando sus papeles de residencia. 

En cuanto a su historia, contó que su sueño de “pibe” era trabajar en el cabaret Tropicana, cosa que finalmente logró, pero lamentablemente no pudo vivir de eso y tuvo que recurrir a otra actividad:la prostitución. Esto pareciera ser moneda corriente en “la isla” y sobre todo con turistas, lo que allá denominan “asedio de turistas”, en criollo, tener sexo con estos para poder sobrevivir.

Aseguró que tuvo que hacerlo por necesidad. “Cuando estás con una mujer mucho mayor que tu, que no te gusta pero con la que tienes que estar por dinero, te estás prostituyendo. Es decir, estás vendiendo tu cuerpo para poder darle de comer a tu familia. Y eso que yo hice, lamentablemente, no tiene otro nombre. Hay mucha gente que vivió y que, actualmente, sigue viviendo de eso”, señaló.

¿Cómo terminó en la prostitución?

En cuanto a cómo terminó así, recordó que “cuando terminé la escuela en el 2006, mi sueño era bailar en Tropicana. Pero para llegar ahí, donde trabajé del 2011 al 2016, antes tuve que pasar por otras entidades artísticas. Yo pensé: “¡Mi primer sueldo me lo gasto en viajes!”. Pero el salario era de 250 pesos cubanos, que equivalen a 10 dólares mensuales. El tema era que una botella de aceite costaba 2 dólares. ¡Todo se pasaba del límite! Así que, solamente con el trasporte, yo terminaba gastándome todo lo que ganaba”.

Aunque consiguió el trabajo de sus sueños, no pudo vivir de eso por lo que terminó en la prostitución

Vale la pena recordar que los residentes cobran su sueldo en pesos cubanos no convertibles, pero los productos que compran están en pesos convertibles al valor del dólar. “Nadie te da una explicación de por qué pasa eso. Pero lo cierto es que el salario no alcanza para nada. Y es por eso que la gente tiene que “inventar” (buscar dinero fácil),  como se le dice en Cuba”, expresó.

“Jineteando”

Es por esto que terminó “jineteando”, es decir, vender su cuerpo a los turistas. “Traté de buscar otras vías como dar clases, para alejarme de la prostitución. No quería acostarme con las personas por dinero, salvo que me gustaran. Pero lo seguí haciendo. Y la verdad es que es una situación muy fea”, rememoró.

“Muchas veces, me estaba acostando con una persona veinte o treinta años más grande que yo. Era imposible que me gustara. Lo mismo le pasa a un hombre que a una mujer. Así que sentía asco, pero cerraba los ojos y pensaba en el dinero, en lo que me iban a comprar o en que me iban a sacar del país”, añadió.

Farres en un afiche del cabaret Tropicana.

Sin embargo, no estaba solo, ya que tenía una novia que también era “jinetera”. “Estuvimos hablando un montón de esto, porque los dos queríamos salir de esa realidad. Era algo muy feo”, indicó.

La vida en Cuba

En cuanto esto, comentó que la gente no trataba muy bien a estas mujeres y que no podían denunciarlo, “se tenían que quedar calladas” porque la prostitución, para el pueblo, está prohibida. Y la seguridad del Estado en Cuba, no sé cómo, pero lo sabe todo y tiene a mucha gente trabajando para ella. Por eso, a las personas que dicen que allá todo está bien, yo les digo que traten de vivir dos semanas con el sueldo de un cubano. No que vayan de vacaciones a un all inclusive. Lo que pasa es que mucha gente no cree el cuento que uno le dice, porque el cubano está siempre con una sonrisa aunque se esté muriendo por dentro”.

“El cubano ve pasar a un turista y le pide un jabón, un shampoo o una botella de agua. ¡El cubano se regala por eso! Es una locura, pero hay gente que no cree en eso todavía”, agregó.

Ya en Argentina, gravó unas escenas para la serie de Ringo Bonavena.

¿Cómo terminó en Argentina?

“Gracias a una carta de invitación que me hizo una chica. Obviamente, tuvo que pagarle un montón de dinero al Estado y hacer un papeleo agotador, para que yo pudiera venir a este país”, expresó, y en cuanto a su vida en la actualidad explicó que está “haciendo shows en un restaurante cubano, doy clases de baile y trabajo como chofer. Antes de la pandemia, estuve estudiando teatro con Javo Rocha en Aptra, porque me encanta actuar sobre el escenario, y participé de algunos espectáculos. Ahora hice, también, un capítulo de la serie de Bonavena. Así que estoy contento, pero al principio me costó adaptarme”.

En cuanto a su familia, detalló que lleva cuatro años sin ver a su hijo y que también extraña a sus padres y amigos. Frente a la pregunta, “¿Hoy podrías volver a la isla para verlos?”, replicó que “legalmente sí, podría. Lo que no sé es si ellos me van a dejar entrar. Y si me dejan entrar, a lo mejor no me dejan salir...Me pueden inventar cualquier cosa y hasta me pueden desaparecer. ¡Así funcionan las cosas en Cuba!”, finalizó.

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