La hija del ex espía ruso Serguei Skripal, Yulia, que fue envenenada junto a su padre en la ciudad inglesa de Salisbury, en un caso que desató una crisis diplomática global, fue dada de alta ayer y llevada a un lugar seguro, mientras se especula con la posibilidad de que solicite asilo en Estados Unidos o en el Reino Unido.

La noticia, que se conoció inicialmente a través de la cadena pública británica BBC, fue confirmada por Christine Blanshard, directora médica del hospital Salisbury District, donde se encontraba internada Yulia.

Blanshard dijo que la joven de 33 años fue dada de alta pero aún necesita atención por el impacto del agente nervioso, aunque no aportó información sobre su paradero.

"Este no es el fin de su tratamiento pero supone un hito significativo", resaltó Blanshard en la puerta del hospital, según informó la agencia de noticias EFE.

La hija del ex doble agente había comunicado la semana pasada, a través de la Policía Metropolitana de Londres (Met), que su estado de salud había mejorado y que cobraba fuerza cada día.

En tanto, según medios rusos, Victoria -prima de Yulia- informó que la mujer envenenada convocará próximamente una rueda de prensa en la que hará público un pedido de asilo político, posiblemente en el Reino Unido o EEUU.

La mujer indicó que desconoce a qué país planea pedir asilo Yulia porque "nadie sabe nada, ni allí ni aquí".

Previamente, varios medios de comunicación revelaron -citando fuentes de inteligencia- que los Skripal podrían recibir asilo en Estados Unidos tras su salida del hospital en el Reino Unido.

El traslado del ex espía y su hija a Estados Unidos bajo identidades falsas es objeto de negociaciones entre la CIA y el MI6, según el dominical The Sunday Times.

El envenenamiento del doble agente y su hija, en Salisbury, en el sur de Inglaterra, provocó una crisis diplomática mundial, luego de que el Reino Unido acusó a Rusia de estar detrás del intento de envenenamiento, algo que Moscú negó en reiteradas ocasiones.

Serguei Skripal, se recupera favorablemente.

Sin embargo, el Gobierno británico tomó represalias con la expulsión de 23 diplomáticos rusos, mientras que Moscú hizo lo mismo como respuesta.

Poco después, 14 países de la Unión Europea (UE), así como Estados Unidos, Canadá y Ucrania, también decidieron expulsar diplomáticos rusos en solidaridad con el Reino Unido.

Tras conocerse el estado de Yulia, la embajada rusa en Londres expresó su satisfacción, pero pidió "pruebas urgentes" para saber que el tratamiento al que ella fue sometida fue realizado con su consentimiento.

Sobre la salud de Serguei, la directora médica dijo que su recuperación es más lenta, pero que confía en "que él también pueda dejar el hospital a su debido tiempo".

El agente de policía Nick Bailey, que atendió a los Skripal cuando fueron hallados inconscientes, debió ser también hospitalizado con síntomas de envenenamiento, pero fue dado de alta el pasado 22 de marzo, añadió la directora médica.

"Los tres habían sido expuestos a un agente nervioso, un químico altamente tóxico cuyo objetivo es impedir que funcione el sistema nervioso", afirmó Blanshard, y explicó que los síntomas del envenenamiento son náuseas y alucinaciones.

"Nuestro trabajo en el tratamiento de los pacientes fue estabilizarles, asegurar que los pacientes pudieran respirar y que la sangre pudiera seguir circulando. Necesitamos utilizar una variedad de diferentes fármacos para ayudar a los pacientes hasta que ellos pudieran crear más enzimas que pudieran reemplazar a las afectadas por el envenenamiento", agregó la directora médica.

Blanshard admitió que las últimas semanas "fueron de enorme prueba para todo nuestro personal"