Un domingo como hoy pero hace exactamente 50 años se produjo uno de los hechos más lamentables que tuvo lugar en Irlanda del Norte: se trata del llamado "Domingo sangriento", que dejó un saldo de 14 manifestantes muertos, varios heridos y detenidos a manos del Primer Batallón de Paracaidistas del Reino Unido, hecho que aún marcó más las diferencias entre ambas naciones.

Por aquel entonces, Irlanda se debatía en dos realidades, por un lado la que vivían los sureños (República de Irlanda), y una totalmente inversa por el lado de Irlanda del Norte, en la cual en su intento por reunificar a ambas naciones, la presencia del Ejército Republicano Irlandés (IRA), que solían protagonizar ataques armados contra el Reino Unido para lograr ese cometido, situación que tuvo varios años en la escena mundial con atentados y luchas internas.

La marcha pacífica terminó en muerte en Irlanda del Norte (Archivo).

Aquella mañana del 30 de enero de 1972 debía ser una más, en la cual miles de norirlandeses marcharían en la ciudad de Ferry para exigir por los derechos de las mujeres y la liberación de personas sospechadas de pertenecer al IRA. El evento tuvo lugar en el barrio de Bogside y para evitar desmanes, el gobierno británico llenó de barricadas el lugar y envió al Primer Batallón de Paracaidistas para "controlar la situación".

El lugar terminó siendo una batalla campal con 14 muertos (Archivo).

A todo esto, las autoridades británicas prohibían la manifestación de aquellos que habitaban los barrios católicos, sin embargo, la iniciativa de la Asociación por los derechos civiles de Irlanda del Norte (NICRA) tuvo un importante acompañamiento y la marcha se llevó a cabo, aunque nunca contaron con que la misma terminaría de una forma trágica y quedó manchada en el libro de historia del Imperio británico.

La masacre fue condenada por el mundo (Archivo).

Para aquel entonces, el primer ministro británico, Ted Heath, estaba decidido a restablecer el orden en la isla y por eso, envió al Escuadrón de Paracaidistas, un grupo de hombres fuertemente armados pero sin experiencia en lo que respecta a contener a grandes muchedumbres, y esto fue el detonante de lo que ocurrió a las 16 hora local en aquel domingo.

Los paracaidistas británicos recibieron la orden de actuar (Archivo).

Disconformes con la presencia militar (dirigidas por el coronel Derek Wilford), un grupo de manifestantes comenzó a arrojar objetos y piedras hacia los soldados, pero éstos lejos de frenar la situación de forma pacífica comenzaron a lanzar gases lacrimógenos, balas de goma y chorros a presión, y al ver que la multitud no frenaba su avance, se desató la matanza civil.

La víctimas del "Domingo Sangriento" (Archivo).

En pleno contraataque militar, los gritos de "NO surrender" (no rendirse) los manifestantes e integrantes del IRA que estaban entre la multitud no cesaron y se abarrotaron en la barricadas preparadas por el Ejército británico, acto seguido llegaron las balas de fuego que acabaron con la vida de Jackie Duddy (17 años), Patrick Joseph Doherty (31), Barnard McGuigan (41), Hugh Gilmore (17), Kevin McElhinney (17), Michael Kelly (17), John Pius Young (17), William Noel Nash (19), Michael McDaid (20), James Joseph Wray (22), Gerald Donaghy (17), Gerald McKinney (34), William McKinney (27) y John Johnston (59 y que murió meses más tarde).

Los diarios reflejaron el ataque (Archivo).

Consumado el "Domingo Sangriento", las tapas de de los diarios del mundo se hicieron eco de la matanza británica, y las consecuencias de esto fueron el incendio de la embajada británica en la ciudad de Dublín, atentados del IRA con bombas en Belfast, amenazas a establecimiento británicos y manifestaciones en varias ciudades del planeta, además de la disolución del Parlamento de Belfast, que quedó reducido a cenizas tras lo ocurrido aquella jornada de invierno irlandesa.

Domingo Sangriento: disculpas de Reino Unido

Años más tarde, en 1998 y como parte de los Acuerdos de Paz de Viernes Santo, el primer ministro de Reino Unido de aquella época, Tony Blair, lanzó una nueva investigación sobre lo ocurrido en el "Domingo Sangriento", encabezada por el juez del Tribunal Supremo, Mark Savile.

Este informe recopiló, entre otros tantos documentos, el testimonio de casi 1000 testigos que estuvieron aquella tarde presente en el lugar, y el mismo se concluyó el 15 de junio de 2010 con un costo aproximado de unas 200 millones de libras.

David Cameron asumió lo ocurrido (Archivo).

En él se desmentían los principales puntos del tribunal Widgery y se condenó a la actuación de los militares, basándose en que no hubo ninguna amenaza o lanzamiento de objetos que justificaran el abrir el fuego por parte de éstos hacia los desarmados e indefensos manifestantes, y que no dió ningún aviso a los civiles antes de disparar.

Las familias aún piden justicia (Archivo).

Tras la determinación de la justicia británica, el recién elegido Primer Ministro, David Cameron, publicó los resultados de la investigación y sostuvo ante los medios que "algunos miembros de las Fuerzas Armadas actuaron mal. El Gobierno es el responsable último de las Fuerzas Armadas, y por eso, en nombre del Gobierno, estoy profundamente consternado ya que ninguna de las víctimas planteaba una amenaza de causar la muerte o heridas graves o estaba haciendo algo que desde ningún punto de vista, justificara que se disparara contra ellos".

U2: en el nombre de la paz

Si hay algo que caracteriza al cantante Bono y su banda U2 es el constante compromiso por las causas sociales en todo el mundo, y como irlandés de cuna, no estuvo ausente de aprovechar la música para dejar un mensaje frente a lo ocurrido en 1972.

En 1983, la banda lanzó el reconocido álbum de estudio "War" y entre sus canciones figura que quedó marcada eternamente en el ADN del grupo. Se trata de "Sunday Bloody Sunday", que fue la canción de apertura y tercer sencillo del disco que vendió miles de copias.

Si bien al principio la canción causó una suerte de personas a favor y en contra, sobre todo en recitales dado en Reino Unido, lo que el cantante intentó demostrar es que está en contra de todo tipo de violencia, potenciada en este caso porque el hecho ocurrió en su nación.

Con el paso de los años, esta canción ha sido un símbolo de paz en todo el mundo, ya que se transformó en un himno que suena en todos los recitales que brinda la banda de Bono, The Edge y compañía.

Lo cierto es que la "prueba de fuego" que tuvo esta melodía y los creadores de la misma, se dió en un recital que tuvo lugar en la ciudad norirlandesa de Belfast, epicentro del trágico episodio ocurrido el 30 de enero de 1972, donde Bono le dijo al público que no la tocaría más en ese sitio si la desaprobaban, sin embargo, para sorpresa de todos la canción fue bien recibida por los fanáticos que se acercaron al estadio.

POR G.A.

 

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