Se trata de pequeños vagones que se acoplan o desconectan en un tiempo de entre 15 y 20 segundos, dependiendo del destino de los pasajeros, que pueden ser hasta diez -seis sentados y cuatro de pie- en cada coche.

El auto mide 2,87 metros de largo, 2,24 metros de ancho y 2,82 metros de alto, pesa unos 1.500 kilogramos y está equipado con una batería de tres horas de duración, que puede recargarse por completo en seis horas.

 

 

Está diseñado para cubrir distancias cortas y medianas, ya que sólo puede alcanzar una velocidad media de 20 kilómetros por hora. El objetivo es facilitar y flexibilizar el transporte urbano.

Además, cada vagón está equipado con cámaras y tecnología electromecánica para los procesos de acoplamiento y separación, que pueden realizarse mientras los coches están en movimiento.