Estar al borde de la muerte parece haberle servido al candidato de la ultraderecha en Brasil, Jair Bolsonaro. En la primera encuesta tras el ataque que sufrió la semana pasada, subió cuatro puntos, con lo que consiguió una ventaja de casi 20 sobre su inmediato perseguidor. La mala noticia para él es que sigue en terapia intensiva y deberá ser sometido a una nueva cirugía.

La consulta popular realizada por el Instituto de Investigación de Reputación e Imagen arrojó que el ex capitán del ejército, postulante del Partido Social Liberal, alcanzó el 30 por ciento de intención de voto para los comicios del 7 de octubre próximo. De esta manera, logró dar un salto respecto del sondeo de la semana pasada, cuando tenía 26 por ciento de apoyo.

Este cambio obedecería a una inclinación de quienes se definían como indecisos, ya que la opción "ninguno" retrocedió cinco puntos. Por su parte, en segundo lugar se ubica Ciro Gomes (del Partido Democrático Laborista), con 12 por ciento; seguido por Marina Silva (Red de Sustentabilidad), Gerardo Alckmin (Partido de la Social Democracia Brasileña) y Fernando Haddad (compañero de fórmula de Lula da Silva y su eventual reemplazante en la boleta del Partido de los Trabajadores), todos con 8 puntos.

Complicado

Mientras las encuestas le sonríen a Bolsonaro, la salud todavía lo mira con seriedad. Es que el candidato que reivindica la violencia de la dictadura militar de Brasil permanece internado en grave estado, en la sala de terapia intensiva del Hospital Albert Einstein, de San Pablo, donde deberán realizarle una nueva cirugía.

De acuerdo con el último parte médico, su estado es "grave" y requerirá una nueva intervención "grande". "Pasados los cuatro días después de la herida abdominal por arma blanca, el estado del candidato a la presidencia aún está grave y permanece en terapia intensiva", revelaron los médicos que lo atienden, quienes agregaron que "será necesaria una nueva cirugía de gran tamaño para reconstruir el tránsito intestinal y retirar la bolsa de la colostomía".

Bolsonaro fue acuchillado en el estómago, el jueves pasado, mientras encabezaba un acto en Minas Gerais. Su agresor, Adelio Obispo de Oliveira, fue inmediatamente detenido y, al declarar ante la policía, aseguró que cometió el ataque "cumpliendo una misión divina, una misión de Dios".