La presunta utilización de armas químicas volvió a sembrar la muerte en Siria y el papa Francisco no se mantuvo ajeno a esa catástrofe. “Nada puede justificar su uso”, dijo este domingo el Pontífice, en referencia al ataque con gas tóxico que mató a más de 70 personas.

“Llegan noticias terribles de Siria, de bombardeos con decenas de víctimas, de las que muchas son mujeres y niños. Noticias de tantas personas golpeadas por sustancias químicas contenidas en las bombas”, expresó el Papa, en referencia a los ataques que se cobraron al menos 60 vidas en la ciudad siria de Duma, unos 20 kilómetros al noreste de Damasco.

“Rezamos por los muertos, los heridos, las familias que sufren. No hay una guerra buena y una mala”, siguió, durante el Regina Coeli, la oración que, después de la Pascua, sustituye al tradicional Ángelus. En ese marco, Francisco destacó que “nada puede justificar el uso de esos instrumentos de exterminio contra personas y poblaciones indefensas”, a la vez que dijo que reza para que los “responsables políticos y militares tomen otra vía, la de la negociación”, a la que definió como “la única que puede llevar una paz que no sea la de la muerte y la destrucción”.

El bombardeo
Las palabras del Papa llegaron horas después de una ofensiva del ejército sirio en la ciudad de Duma, dominada por los rebeldes. De acuerdo con los Cascos Blancos, “un helicóptero arrojó un barril bomba que contenía un agente químico tóxico”, que dejó, al menos, 70 muertos, mientras que unas 500 personas sufrieron heridas; aunque según datos no oficiales los asesinados fueron 150 y los lesionados, unos 1.000.

“Familias enteras en refugios fueron gaseadas hasta la muerte en Duma, en Ghouta Oriental, escondidas en bodegas, sofocadas por el gas venenoso”, concluyó la organización