El Papa Francisco llegó este miércoles a Temuco, en la Araucanía, en el sur de Chile, la región más pobre del país donde se concentra el conflicto entre el Estado y las comunidades mapuches. Lo hizo en medio de un clima de tensión por varios ataques con artefactos incendiarios producidos en la madrugada contra helicópteros de empresas forestales, iglesias, una escuela y la policía.

Los hechos se produjeron en zonas rurales de la Araucanía, por desconocidos "que quieren causar algún desorden o alguna alteración del orden público" durante la visita del Sumo Pontífice, informó Bruno Villalobos, director de la Policía de Chile.

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En su segunda misa multitudinaria, Francisco dio un contundente mensaje sobre la integración y el respeto de los derechos y cultura de los pueblos originarios y también recordó a las víctimas de la dictaura de Augusto Pinochet.

El Sumo Pontífice pidió a los habitantes de la Araucanía que digan "no a la violencia porque termina volviendo mentirosa la causa más justa", al celebrar una misa dedicada al "progreso de los pueblos" para miles de personas, incluidos mapuches de Argentina y Chile.

Además, en la misa ofrecida en el aeródromo de Maqueue, a 600 kilómetros al sur de Santiago de Chile, el Papa, que tenía previsto recibir a un grupo de indígenas, aseguró que se se necesita "la riqueza que cada pueblo tenga para aportar, y dejar de lado la lógica de creer que existen culturas superiores o inferiores".

"No se puede pedir reconocimiento aniquilando al otro, porque esto lo único que despierta es mayor violencia y división. La violencia llama a la violencia, la destrucción aumenta la fractura y separación", agregó su esperada homilía en Temuco, a la que concurrieron 150.000 personas, según fuentes oficiales. 

A continuación, Francisco recordó a "todos los que sufrieron y murieron" durante la dictadura de Pinochet, en la cual hubo "graves violaciones de derechos humanos", y pidió un minuto de silencio por ellos.

"Esta celebración la ofrecemos por todos los que sufrieron y murieron, y por los que cada día llevan sobre sus espaldas el peso de tantas injusticias", declaró Jorge Bergoglio.

La referencia a los crímenes cometidos durante la dictadura de Pinochet (1973-1990) anticipa el encuentro que tendrá el Sumo Pontífice el jueves, en su última actividad en suelo chileno, cuando se encuentre "cara a cara" con dos víctimas del régimen militar.

Las palabras de Bergoglio se dieron luego de que organismos de Derechos Humanos denunciaran en las últimas semanas que el lugar de la misa funcionó como un centro clandestino de detención y tortura durante la época pinochetista.