Este sábado, el Papa había expresado su “ferviente oración por los tripulantes del submarino", alentando los esfuerzos para “encontrar el navío”.

"El papa Francisco asegura su ferviente oración por los 44 tripulantes del ARA San Juan, que se encuentra desparecido desde el pasado miércoles y le ruega que haga llegar a sus familiares y a las autoridades militares y civiles de ese país su cercanía en estos difíciles momentos”, señala un telegrama enviado por el secretario de Estado vaticano Pietro Parolin al obispo castrense, Santiago Olivera.

"Asimismo, alienta los esfuerzos que se están llevando a cabo para encontrar el navío”, agrega el mensaje divulgado este sábado por la oficina de prensa de la Santa Sede.

"Su Santidad los confía a la maternal intercesión de la santísima Virgen y a la vez que les ruega que recen por él y por su ministerio al servicio del santo pueblo de Dios, pide al señor que les infunda serenidad espiritual y esperanza cristiana en estas circunstancias, en prenda de lo cual les imparte de corazón la confortadora bendición apostólica"; finalizó el escrito. 

El submarino de la Armada Argentina ARA San Juan con 44 tripulantes a bordo, y que permanece desparecido desde el miércoles, fue declarado en “estado de búsqueda y rescate” para ampliar por otros medios el área de rastrillaje, dificultada por vientos de hasta 90 kilómetros por hora.

“La indiferencia es el mayor pecado contra los pobres”, advirtió Francisco

El Sumo Pontífice advirtió que “cuidar de ellos es un deber del Evangelio” para los cristianos. "La omisión es también el mayor pecado contra los pobres. Aquí adopta un nombre preciso: indiferencia”, subrayó al encabezar la misa por la celebración de la primera edición de la Jornada Mundial de los Pobres que instauró el año pasado.

De frente a 4.000 personas de bajos recursos, inmigrantes y refugiados que llenaron la Basílica de San Pedro, aseguró que ese comportamiento “es decir: ’no es algo que me concierne, no es mi problema, es culpa de la sociedad’”.

Antes de compartir un almuerzo con 1.500 de ellos en el Aula Pablo VI del Vaticano, el obispo de Roma criticó que esa actitud “es mirar a otro lado cuando el hermano pasa necesidad, es cambiar de canal cuando una cuestión seria nos molesta, es también indignarse ante el mal, pero no hacer nada”. 

Estas jornadas fueron convocadas en 2016, al concluir el Jubileo Extraordinario de la Misericordia, bajo el lema “no amemos de palabra sino con obras”.

"Es para nosotros un deber evangélico cuidar de ellos, que son nuestra verdadera riqueza, y hacerlo no sólo dando pan, sino también partiendo con ellos el pan de la Palabra, pues son sus destinatarios más naturales”, apuntó. 

"Amar al pobre significa luchar contra todas las pobrezas, espirituales y materiales”, señaló Francisco, para quien “el hambriento y el enfermo, el forastero y el encarcelado, el pobre y el abandonado, el que sufre sin ayuda y el necesitado descartado” son los “predilectos” de la Iglesia.

 

Fuente: Télam