El fundador de WikiLeaks, Julian Assange, corre el riesgo de que Ecuador deje de otorgarle protección en su embajada en Londres si recibe “presiones”, declaró su abogada Melinda Taylor, tras las revelaciones de que Quito contrató espías para vigilar a los visitantes de Assange en la embajada y al personal de la legación.

“En términos legales, Ecuador ha reconocido el derecho de Assange al asilo, por lo que no puede pedirle que abandone la embajada sin haber obtenido antes garantías de que el Reino Unido mantendrá ese derecho, o bien de que asegurará su protección contra una entrega a Estados Unidos”, indicó la letrada.

Sin embargo, puntualizó que “políticamente siempre existe el riesgo de que Ecuador rompa sus obligaciones legales y deberes con Assange si se ve sometido a presiones signifi cativas”. De esta forma, sostuvo que si algún gobierno presiona a Quito para que tome medidas contra el activista, se trataría de “un preocupante ataque contra la libertad de expresión” de su cliente.