El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, fue reelegido este domingo hasta 2025, en unos cuestionados comicios desconocidos por la oposición y buena parte de la comunidad internacional.

Maduro obtuvo 5.823.728 (67,7 %) sufragios de un total de 8.603.936 votos, contra 1.820.552 (21,2 %) del exchavista Henri Falcón. El principal rival del mandatario anunció que desconoce el proceso electoral y pidió que se repitieran los comicios.

La elección, que tuvo una participación de 46 % con 92 % de actas contadas -la más baja en la historia del país-, estuvo marcada por denuncias de "chantaje" por parte de Falcón y el candidato del tercer lugar, el pastor evangélico Javier Bertucci.

"Volvimos a ganar, volvimos a triunfar, somos la fuerza de la historia convertida en victoria popular permanente", aseguró Maduro, quien remarcó haberle ganado por "nocaut" a Falcón con un "récord histórico" de porcentaje de votos.


El país sufre una de las peores crisis de su historia, con una severa escasez de alimentos y medicinas, y un altísimo costo de vida. Cientos de miles de ciudadanos emigraron en los últimos cuatro años.

"La economía que tenemos hoy no nos sirve porque fue infectada de neoliberalismo", subrayó este domingo Maduro, de 55 años y en el poder desde 2013, prometiendo cambios para traer "prosperidad". El mandatario culpa de la debacle a esa "guerra de la derecha" aliada con Washington pero sus adversarios le atribuyen un desastroso manejo de la economía.

El presidente aseguró que le "resbala" que le digan "dictador" y advirtió que hará "respetar aquí y en el mundo (...) la voluntad del Pueblo", y exigió cesar la "feroz campaña" internacional en su contra.


Casi todo el círculo del gobernante está sancionado por la UE y Washington, que recién sumó al número dos del chavismo, Diosdado Cabello, a su lista de 70 autoridades venezolanas sancionadas, incluido Maduro.

"La farsa de las elecciones no cambia nada", aseveró este domingo el secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo. Estados Unidos, al que Venezuela vende un tercio de su producción de crudo, prohibió a sus ciudadanos negociar deuda venezolana y amenaza con un embargo petrolero.

Maduro confía en que esos gobiernos finalmente lo reconocerán, así como en el apoyo de China y Rusia y de la, hasta ahora incondicional, cúpula militar.

Fuente: AFP