Otro trágico caso que demuestra que el bullying todavía está muy presente. El pasado 6 de marzo, un niño de sexto grado llamado Andrew Leach, de solamente 12 años, se quitó la vida tras sufrir abusos de manera ininterrumpida.

Andrew y su madre ( Facebook).

El hermano de 16 años del niño descubrió su cuerpo ahorcado en el garaje con una nota desgarradora. Andrew, a quien llamaban Andy de forma cariñosa, asistió a la escuela secundaria Southaven, Mississippi.

“Por lo que hemos escuchado, había un grupo de niños que lo llamaban gordo, feo e inútil”, dijo la madre del niño, Cheryl Hudson. Pese al tremendo dolor causado por la pérdida, la mujer compartió en las redes sociales una fotografía del ataúd de su hijo con la esperanza de mostrarle al mundo el terrible daño que puede causar el bullying, instando a las personas a tomárselo en serio.

Como suele pasar en estos casos, Hudson dijo que no estaba al tanto de los sentimientos suicidas de su hijo, y que no se dio cuenta de que necesitaba ayuda. “Supongo que simplemente era ajena a eso; siempre parecía tan feliz…”, dijo.

Mensajes de sus seres queridos ( Facebook).

Por su parte, su padre Matt Leach dijo que Andy se encontraba luchando con su sexualidad, lo que pudo provocar el empeoramiento de la situación en el colegio. 

La familia no estaba al tanto de la situación de Andrew ( Facebook).

No obstante, los padres también recibieron críticas por parte de algunos internautas que creían que la culpa era de ellos. “Solo tienen que culparse a sí mismos, algo realmente triste” o “su pobre excusa como padres les falló”.

La Policía investiga a los presuntos “bullies”. La administración escolar, por su parte, indicó que realiza su propia investigación ya que lo consideran un caso de “importancia extrema”. Sin embargo, no dieron más detalles del estatus de la evaluación.