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Murió Paul Auster, reconocido y multipremiado novelista

El destacado escritor estadounidense Paul Auster falleció a los 77 años en Brooklyn tras sufrir complicaciones con un cáncer de pulmón que le habían diagnosticado hacía más de un año.

El mundo de la literatura se encontró con la triste noticia de la muerte del escritor estadounidense Paul Auster, quien falleció en la noche del miércoles en su casa de Brooklyn a los 77 años por las complicaciones de un cáncer de pulmón que le habían diagnosticado hacía poco más de un año.

Los libros más importantes de Auster son los de ficción, pero su literatura arrastra ecos de las experiencias personales que ayudaron a construir, en contrapunto, su mito de escritor. Un ejemplo de muchos: un día, durante un campamento infantil (según cuenta en "El cuaderno rojo"), se levantó una tormenta y un chico murió a su lado como consecuencia de un rayo.

 

Fue su compañero, pero bien le podría haber tocado a él. En su novela "4 3 2 1" (2017), que llega al millar de páginas, se cuentan cuatro existencias posibles de un mismo personaje. En una de esas vidas paralelas, el protagonista muere temprano: golpeado por una rama que cae... alcanzada por un rayo.

Las casualidades son uno de los motores de las novelas de Auster. También los misterios arbitrarios de la identidad, los personajes desvalidos que tienden a aislarse, en una fricción con el mundo que los lleva a tomar decisiones absurdas. “La realidad era un yo-yo; el cambio, la única constante”, piensa, recordando a Heráclito, el estudiante Fogg en "El palacio de la luna" (1989), después de pasar una temporada como homeless en el Central Park neoyorquino.

¿Quién fue Paul Auster?

Auster nació en Newark, en 1947, y poco después, Philip Roth, otro nativo del lugar, empezaría a darle estatura literaria a esa ciudad de Nueva Jersey, al retratar con sus novelas la amplia comunidad judía de clase media que la integraba. Es el medio en que creció Auster, en una familia de raíces polacas y concurrió a la universidad de Columbia, en Nueva York, donde estudió literatura inglesa, alemana y francesa.

Trabajó una temporada como marino en un petrolero en el Golfo de México. Fue y vino varias veces de París, donde recaló de manera continua entre 1971 y 1974. Intentó estudiar cine y durante un tiempo se dedicó a cuidar por encargo una solitaria casa de campaña.

Las principales obras literarias de Paul Auster

Sus primeras incursiones fueron en el terreno de la poesía. Publicó colecciones de versos concentrados ("Wall Writing; Fragments From Cold", los dos más importantes), pero también produjo una gran antología que merece visitarse: "The Random House Book Of Twentieth Century French Poetry", un tomo bilingüe de poesía francesa del siglo XX en la que no falta nadie, del precursor Victor Segalen a los por entonces emergentes Jacques Roubaud o Anne-Marie Albiach.

Mientras realizaba trabajos editoriales anónimos, publicó una novela policial con seudónimo (Paul Benjamin, sus nombres de pila), no tuvo el éxito que esperaba, pero esa derrota lo incitó a quemar las naves para componer "La ciudad de cristal" (1985), la primera entrega de la "Trilogía de Nueva York". La serie, que se completa con "Fantasmas y La habitación cerrada", tiene argumentos detectivescos, pero solo para mejor desestructurar el género policial.

 

Después de la distópica "El país de las últimas cosas", Auster publicó "El palacio de la luna" (1990), una novela ambiciosa de tradición más norteamericana: la orfandad radical del estudiante Fogg y la demencial fuga al oeste de principios del siglo XX del pintor Effing pueden considerarse todavía hoy entre sus mejores páginas.

Abandonada la poesía, Auster retomó la veta más personal con una reunión de artículos en "A salto de mata". Entre las reminiscencias, figura la invención de un juego con el que estaba seguro se iría a hacer millonario. El rastro autobiográfico perduraría con el tiempo bajo otro signo: el de su vida compartida con la escritora Siri Husdvedt (antes había estado casado con la cuentista y gran traductora del francés Lydia Davis) y su elección como ciudadano de Brooklyn, como figura en el más cercano en el tiempo "Diario de invierno" (2012).

Otros libros recomendados de Paul Auster

De vuelta a la narración publicó "La música del azar" (1990), que comienza como road novel y se empantana en la construcción de una muralla kafkiana. En "Leviatán" (1992), resuena la historia del Unabomber: el narrador es el único que conoce la identidad de la persona que volaba al estilo anarquista, réplicas de las estatuas de la libertad.

En "Mr. Vertigo" (1994), en cambio, quizá para exorcizar definitivamente su impronta europea, propuso una novela que transcurre en el sur estadounidense, en la que no faltan las levitaciones de realismo mágico, una prosa con marcas de dialecto, y la sombra del racismo y del ku klux klan.

Murió Paul Auster, reconocido y multipremiado novelista
"La Trilogía de Nueva York", la obra más destacada de Paul Auster.

Ser un escritor requerido para otros proyectos le permitió por entonces cumplir un viejo sueño: acercarse al cine. La publicación de un relato de navidad en "The New Yorker", derivaría en el guion de "Cigarros", escrito por él y filmado por Wayne Wang, con Harvey Keitel como protagonista. Auster después se pondría detrás de la cámara, con resultados irregulares, en películas como "Blue in the Face", "Lulu on the Bridge" y "La vida interior" de Martin Frost.

A partir de entonces, el escritor empezaría a oscilar entre diversos estilos. "Tombuctú" (1999) está narrada por un perro. "El libro de las ilusiones" (2002) retoma a Zimmer  y orbita en gran medida alrededor de un viejo actor del séptimo arte. "Brooklyn Follies" (2005) es un retrato amoroso, algo sentimental, costumbrista y políticamente correcto, del barrio neoyorquino que se había convertido en su lugar en el mundo.

Murió Paul Auster, reconocido y multipremiado novelista
Paul Auster recibió el Principe de Asturias en 2006 (Archivo).

Como escritor, Auster nunca abandonó sus hábitos: escribía a mano y pasaba después el texto en una máquina de escribir. Nunca renegó de su pasión por el tabaco, ni dejó de leer poesía, incluso la más actual. Obtuvo diversos premios, entre otros el Príncipe de Asturias en 2006. Visitó la Argentina más de una vez. La primera fue en 2002, en plena crisis, y le gustaba recordar el asombro de viajar en un avión de línea casi vacío para encontrarse con otro asombro: el de una sociedad dedicada al trueque.

 

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