Murió la persona más vieja del mundo: ¿Quién fue Tomiko Itooka y qué edad tenía al fallecer?
Tomiko Itooka se había convertido en la persona más longeva del mundo en agosto del 2024, tras el deceso de la española María Branyas Morera, quien poseía el récord Guinness.
Murió Tomiko Itooka, la japonesa reconocida como la persona más vieja del mundo. Si bien la información fue dada a conocer en las últimas horas por el ayuntamiento de Ashiya, ciudad donde vivía la mujer, el deceso se produjo el pasado 29 de diciembre, por causas naturales, en la residencia de ancianos en la cual habitaba.
Tomiko Itooka, quien falleció a los 116 años, había nacido el 23 de mayo de 1908 en Osaka, fue la mayor de tres hermanos y se convirtió en la persona más longeva del mundo en septiembre del 2024, tras el deceso de la española María Branyas Morera, quien poseía el récord Guinness.
Según las autoridades municipales, Itooka llevaba viviendo en Ashiya unos 30 años. El alcalde de la localidad, Ryosuke Takashima, publicó un comunicado recogido por la cadena japonesa NHK en el que ofreció sus condolencias a los familiares de la anciana y le agradeció a ella haber elegido esa localidad para pasar sus últimos años de vida. "La señora Itooka nos dio coraje y esperanza a través de su larga vida. Le damos gracias por ello", escribió el funcionario.
¿Quién fue Tomiko Itooka?Tomiko fue jugadora de vóleibol en su juventud y durante mucho tiempo tuvo fama de espíritu vivaz. Se casó a los 20 años y tuvo dos hijas y dos hijos. También dirigió la oficina de la fábrica textil de su marido durante la Segunda Guerra Mundial y vivió sola en Nara tras enviudar en 1979. Le sobreviven un hijo, una hija y cinco nietos.
Uno de los factores que más curiosidad despertó sobre Tomiko era la dieta que mantuvo durante décadas. A diario, Itooka consumía bananas y una bebida sabor yogur conocida como Calpis, productos que, según ella, fueron claves para su longevidad y bienestar.
Más allá de su alimentación, otro de los hábitos que marcó la vida de la longeva japonesa fue su amor por el deporte y la actividad física. Sorprendentemente, comenzó a practicar alpinismo en su séptima década de vida. Esta actividad, que requiere resistencia física, concentración y determinación, no era solamente un pasatiempo para Itooka, sino que se convirtió también en una forma de desafiar los límites de su cuerpo y espíritu.
Entre las montañas que logró escalar se encuentra el Monte Ontake, una de las cumbres más altas de Japón con sus 3.067 metros de altura. En una hazaña que sorprendió a muchos, Itooka completó esta ascensión usando zapatillas deportivas en lugar de botas de montaña tradicionales.
Además, a los 80 años, participó en la peregrinación de los 33 Kannon de Osaka, un extenso recorrido por 33 templos que destacó su resistencia física y devoción espiritual. Y a sus 100 años escaló los largos y desafiantes escalones de piedra del Santuario Ashiya sin la ayuda de un bastón, demostrando así su impresionante capacidad física y equilibrio.

