Es indudable que una de las peores cosas que le puede pasar a los dueños de mascotas es que ellas se pierdan. Sin embargo, la historia de una familia del estado de Michigan, en Estados Unidos, terminó con un final feliz. 

A mediados de enero, Milo, un perro "muy cariñosa" según relataron sus dueños, se perdió luego de que sus cuidadores dejaran la puerta trasera de la casa abierta. Tras casi 43 días de sufrimiento y angustia, el can volvió a ser visto en un refugio del condado "yanqui" de Kent.

¿Cómo fue que lo hallaron? Dos vecinos de la zona llevaban varios días escuchando ladrar a un perro. Finalmente lo localizaron en un antiguo ascensor de grano, que estaba a gran profundidad.

Todo parece indicar que Milo había caído en ese hueco y no podía volver a subir debido a que en las paredes no tenían una superficie adecuada para ser trepada. La organización Missing Animal Recovery ayudó al refugio a localizar una publicación que alertaba sobre la pérdida de un perro.

El pozo en el que cayó el animal.

Al ponerse en contacto con los dueños del perro perdido confirmaron que Milo era el animal que buscaban, un Springer Spaniel.

Durante el mes y medio que el animal faltó de su hogar, tuvo que sufrir temperaturas muy bajas, perdió casi 15 kilos y viajó unos 32 kilómetros en una ruta que sus dueños nunca podrán conocer por completo.