Si hay un asesino serial que supo ser la inspiración de varias películas de Hollywood, ese fue Edward Theodore Gein, más conocido en la jerga criminal como "Ed Gein", quien fue el símbolo de "Psicosis", "El silencio de los inocentes" y "La matanza de Texas", cintas que alcanzaron la fama mundial.

La infancia de "El carnicero de Plainfield" (como se lo llamó más adelante) no fue de lo mejor, ya que su padre (George Gein) ha sido un hombre de pocos afectos con su familia y alcohólico, en tanto, su madre (Augusta Lehrk) fue un ama de casa con fuerte ideales luteranos y carácter, que odiaba la actitud de los hombres, por lo que no quería que sus hijos terminaran siendo como ellos. Por tal motivo, decidió mudarse desde Wisconsin a la pequeña localidad estadounidense de Plainfield, esperando que tuvieran una mejor infancia lejos de ciertas tentaciones.

Augusta Lehrk, clave en la vida del asesino (Archivo).

Instalado en una pequeña granja, Gein casi no acudía a la escuela o tenía amigos porque su madre se lo impedía con el pretexto de que "podría perder su pureza e inocencia", con lo cual sus momentos los pasaba en aquel lugar junto a los animales, padres y hermano. En aquella ocasión tuvo su primer cruce con la muerte, ya que una mañana invernal se acercó hasta un establo donde tenía prohibido ir, y al escuchar los fuertes chillidos de un animal, vió que sus padres estaba matando y descuartizando a un cerdo, situación que le hizo ver mucha sangre correr y que al principio le causó náuseas y desmayo.

Eso sumado al dominio que su madre ejercía sobre él, inculcándole que los hombres eran unos pecadores, creó una extraña relación entre ambos, que terminó siendo un futuro "caldo de cultivo" psicológico para el asesino.

En 1940 todo empeoró para Edward Gein (Archivo).

Desde 1940 la vida de Gein comenzó a desmoronarse, ya que primero falleció su padre de un paro cardíaco, en 1944 la muerte se llevó a su hermano Henry, quien pereció en un extraño incendio en los campos de la familia, mientras apagaba el fuego sufrió un golpe en la cabeza, situación que jamás se esclareció en la justicia. Ese mismo año, su madre sufrió un ataque de apoplejía que la dejó paralizada en su cama, hasta que llegó su muerte en 1945.

Edward Gein: génesis de un asesino

Sin sus padres, hermano y con 39 años de edad, Ed Gein se enfrentaba a un mundo desconocido para él, sin casi contacto con otras personas, comenzó a aflorar un oscuro presente: leía libros sobre anatomía humana, experimentos realizados en campos de concentración nazis, revistas pornográficas y operaciones de cambio de sexo, es decir, una bomba estaba cerca de explotar.

"El jardín del terror", así llamaron a la casa del criminal (Archivo).

Su admiración por su madre más sus problemas mentales hicieron que comenzara con su raid ilícito, ya que robaba cadáveres de mujeres de mediana edad, que se enteraba a través de los obituarios de los diarios, seleccionaba a las víctimas y en la noche profanaba sus tumbas en el cementerio, luego las cargaba en su camioneta y las llevaba al sótano de su casa.

Estas situaciones cobraron fuerza a partir de 1947, y las desapariciones de los cuerpos comenzaron a ser una constante y preocupante para la policía local, que nunca sospechaba de aquel joven solitario (quien actuó junto a otro hombre llamado Gus) que vivía en una granja.

Algunos de los elementos artesanales de Gein (Archivo).

Sin embargo, su sed para saciar la necesidad de cadáveres lo hizo cruzar otra barrera: comenzar a coleccionar cuerpos de personas "vivas", primero una niña de 8 años, luego un joven de 15 que cuidaba a sus hermanos y un granjero fueron algunas de las personas que se ausentaron de sus casas y nunca más volvieron y no habían pistas de quien causaba esto, hasta que las muertes comenzaron a llegar de lleno.

Inicio de la cacería

Su primera víctima se llamó Mary Hogan, dueña de una taberna, a quien mató en 1954 de un disparo y luego llevó a su granja, donde fue diseccionada en varias partes, que fueron utilizadas para realizar elementos, sobre todo su piel.

Macabro cinturón realizado con piel humana (Archivo).

Mientras tanto, un granjero que había acudido al bar a tomar unos tragos, ingresó al mismo, no vió a su dueña, pero sí una gran huella de sangre que estaba en la parte trasera del lugar, aunque su automóvil estaba allí no lo estaba su cuerpo.

El hombre llamó a la policía que halló también un cartucho de pistola calibre 32, con lo cual todo indicaba que Hogan había sido asesinada, pero lo extraño era que no había signos de lucha o robo, ya que la caja registradora no estaba vacía. El caso tomó importantes ribetes en los medios de aquella época, pero las pistas eran escasas y la tecnología para resolver crímenes no era tan avanzada como lo es ahora.

Bernice Worden, una de sus víctimas (Archivo).

Pasó un lapso de tres años, en el cual nunca se supo si Gein dejó de matar o "sacaba cadáveres" de otro lado para cometer sus atrocidades, lo cierto, es que en 1957 volvió a la carga. Esta vez la víctima fue Bernice Worden (ferretera, de mediana edad y separada), quien recibió la visita del asesino en su establecimiento para comprar anticongelante, y tras un diálogo, Gein la mató con un rifle de caza de calibre 22, se llevó el cuerpo con camioneta Ford 49 y escapó sin hacer ruido.

Edward Gein: detalle que lo inculpó

Sin embargo, un pequeño detalle fue la debacle del asesino, ya que cuando las autoridades policiales llegaron al comercio, vieron el mismo cuadro que lo ocurrido hace años atrás, pero un punto fue clave para descubrir lo ocurrido, es que la comerciante anotaba cada nombre y compra que realizaba un cliente, y el último nombre que figuraba en su lista era Ed Gein.

Edwatd Gein fue detenido en 1957 (Archivo).

Rápidamente, la policía acudió a la granja del sospechoso y tras allanar el lugar, se encontró con el espectáculo dantesco: un cuerpo decapitado de una mujer con agujero en el estómago que colgaba en el techo, era cuerpo de la ferretera que colgaba de un gancho por el tobillo y con un alambre le habían sujetado el otro pie a una polea, habían rajado el cuerpo desde el pecho a la base del abdomen y la tripas brillaban como si la hubieran lavado.

La literatura también se hizo eco de este asesino (Archivo).

Con la llegada de más unidades, se encontró el corazón de la mujer frente a una estufa y en una bolsa su cabeza. Además, se encontraron otros cráneos esparcidos por la cocina, dentaduras y otra partes de cuerpo que Gein utilizaba para confeccionar tazones, ceniceros, pantallas de lámparas y asientos, todos hechos con piel humana, platos de sopa hechos con calaveras, cinturón de pezones humanos, caja de zapatos con vulvas.

En principio no fue enjuiciado porque "no estaba apto" (Archivo).

Si todo esto era suficiente, todavía tuvo lugar el hallazgo más macabro de todos, es que al ingresar a las distintas habitaciones de la casa que estaba cerradas desde 1945, la policía encontró el cadáver de Augusta, la madre de Gein yaciendo en su cama, es decir, nunca fue enterrada y su cuerpo vivió en la casa por 12 años.

Su detención se produjo y fue enviado a la prisión de Wautoma, donde por varias horas permaneció callado hasta que decidió confesar lo que pasó todo ese tiempo. "El carnicero de Plainfield" confesó haber matado a Mary Hogan y a Bernice Worden, y de haber profanado al menos 9 cadáveres del cementerio, pero negó haber practicado canibalismo y necrofilia con los cuerpos.

Duro tratamiento de los medios de aquel entonces (Archivo).

En enero de 1958, un comité de peritos evaluó a Ed Gein y concluyó que sufría de esquizofrenia y propenso a sufrir alucinaciones, por tal motivo, el juez le declaró su incapacidad para afrontar un juicio y fue llevado a un hospital psiquiátrico zonal.

Con esta resolución, la gente del pueblo estaba enardecida sobre todo por la perturbadora horda de periodistas que asoló al lugar con tamaña noticia, además, de que se había preparado una suerte de subasta de todos lo elementos de la familia Gein, situación que no se concretó porque la granja fue quemada por extraños y sólo sobrevivió la camioneta Ford, en al cual el asesino llevaba a sus víctimas.

Una de la películas dedicadas a Edward Gein, el carnicero de Plainfield (Archivo).

En 1968 fue llevado ante la justicia y condenado por la muerte de las dos mujeres en la década del 50, por lo que sus últimos años los pasó en el Mendota Mental Health Institute donde murió el 26 de julio de 1984 como consecuencia de un cáncer e insuficiencia respiratoria. Casi como su propio deseo, los restos de Ed Gein descansan juntos a los de su madre Augusta, su gran amor y tal vez, vehículo de su cadena de muertes y profanaciones.

La tumba de Edward Gein (Archivo).

POR G.A.

Ver más productos

Cómo hacer ayuno intermitente de manera saludable

Cómo hacer ayuno intermitente de manera saludable

Cómo ser padres en el Siglo XXI

Cómo ser padres en el Siglo XXI

Historias de mujeres que cambiaron el mundo contadas para niñas rebeldes

Historias de mujeres que cambiaron el mundo contadas para niñas rebeldes

¿Qué regalar el día del padre?

¿Qué regalar el día del padre?

Sexo ATR y gratis a tu casa en fase 1

Sexo ATR y gratis a tu casa en fase 1

Para aprender con los chicos sobre la Revolución de Mayo

Para aprender con los chicos sobre la Revolución de Mayo

Para los fans de Star Wars en su día

Para los fans de Star Wars en su día

Conocé a fondo a los presidentes argentinos

Conocé a fondo a los presidentes argentinos

Ver más productos