Nusret Gökçe, mejor conocido por su apodo “Salt Bae”, ocasionó un enorme revuelo la semana pasada tras la inauguración de la nueva sede de su famoso restaurante Nusr-Et Steakhouse,  en el lujoso barrio londinense de Knightbride. Luego de que trascendiera en las redes sociales una fotografía del ticket con los exorbitantes precios que pagaron unos comensales en su cadena, sus detractores no tardaron en calificarlo de exagerado e, incluso, lo acusaron de "fraude".

Claro, a cualquiera se le pondría el pelo blanco luego de leer aquel  "temerario" papelito impreso. 37 mil libras en ostentosos platos, bebidas vendidas con sobreprecios –una lata de Red Bull a 11 libras, es decir, casi 1500 pesos-. 30.620 libras en vinos y champagne, y 1500 libras por servicio de mesa. Es decir, una cena que en pesos argentinos supera los 4 millones.

Si bien este es un número al que los adinerados clientes habitué a este tipo de restó, de alto nivel pueden acceder, quienes no pudieron perdonar el presunto abuso de costos en nombre de la gastronomía, fue un grupo de la comunidad virtual.

¿Por qué la gente paga tales sumas de dinero por comer en el Nusr-Et Steakhouse? Sin dudas, para probar una carne de excelente calidad preparada al estilo turco. Pero desde el 2017, a esto se le sumó un condimento extra: muchos quedaron fascinados con el chef, Nurset Gokce, y su forma de “salar” la carne en la mesa del comensal, de un modo tan peculiar.

Seguro lo recordarás de algún famoso meme que empezó a circular en esos años y que hoy, de vez en cuando, aparece nuevamente en las redes sociales. Aquel en el que un sujeto con lentes de sol redondos y pequeños salaba un plato de un modo gracioso, doblado el codo de la mano y echando el mineral desde una gran altura, con las manos en una postura extraña. ¿Lo tenés? ¡Es él!

La imagen de Salt Bae que se volvió viral en todo el mundo y que incluso se volvió estampa de una remera de Rihanna.

La extravagante personalidad de Salt Bae, como fue apodado posteriormente, lo convirtió en un fenómeno mundial como pocos han visto. Por su restaurante más famoso, situado en Dubai, pasaron decenas de celebridades y famosos del mundo: Diego Armando Maradona, Leonardo Di Caprio, Nicolás Maduro, Tommy Hilfiger, Cristiano Ronaldo, David Beckham, J Balvin, entre otros grandes nombres.

Este personaje que creó alrededor de sí mismo y que se volvió tendencia en el mundo fue construido a base de sudor y mucho trabajo partiendo desde cero. Su origen humilde provocó que no pudiera terminar los estudios secundarios y que tuviera que dedicarse, desde los 13 años, al rubro de la carne. Tras varios años como cadete en una carnicería, viajó a Argentina y a Estados Unidos a trabajar en las cocinas turcas de forma ad honorem, para adquirir experiencia y conocimientos. Finalmente, tras terminar de formarse como cocinero, abrió su primer restaurante en Estambul. Desde que se asentó en Dubai en 2014, comenzó a expandir su proyecto a otras grandes ciudades del mundo: Abu Dhabi, Doha, Miami, Nueva York, Dallas, Boston, Beverley Hills, Londres o Mykonos.

Salt Bae junto a Maradona, a quien le rindió homenaje con la mesa que el "10" frecuentaba reservada tras su muerte.
Salt Bae cocinó para el presidente venezolano Nicolás Maduro.

Pero, ¿vale la pena pagar por un plato de su restaurante? Muchos profesionales y aficionados de la cocina ponen en duda que su método de preparación y sabores sean tan formidables como se presentan.

Mientras Nusret se ganó el respeto de millones y un prestigio envidiable gracias al acting que creó alrededor de su figura –todos quieren que el chef se aproxime a su mesa a salar el plato como en un viejo video que lo hizo viral-, también cosechó varios enemigos y detractores que no toleran ver su éxito.