Donald Trump, que este lunes se reunirá con el presidente ruso Vladimir Putin en la cumbre de Helsinki, quedó otra vez en el ojo de la tormenta tras declarar que la Unión Europea es un "enemigo" para Estados Unidos. "Tenemos muchos enemigos. Creo que la Unión Europea es un enemigo, por lo que nos hace en el comercio. No lo pensarías de la UE, pero es un rival", sostuvo el líder norteamericano en el contexto de la turbulenta cumbre de la OTAN en Bruselas, Bélgica.

Acto seguido de las referencias a la UE, Trump citó a China y Rusia, aunque de forma más matizada: "Rusia es un enemigo en ciertos aspectos. China lo es económicamente, pero eso no significa que sean malos, significa que son competitivos". Por su parte, Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo, reaccionó de inmediato a través de su cuenta de Twitter: "Estados Unidos y la Unión Europea son los mejores amigos. Quien diga que somos enemigos está difundiendo noticias falsas", reafirmó el funcionario.

El distanciamiento de Trump con Europa comenzó con el abandono del acuerdo del clima, siguió con la ruptura del pacto nuclear iraní, y se agravó a niveles preocupantes por el comercio. En este terreno, Trump inició una guerra de tres grandes frentes al mismo tiempo: uno, contra sus socios del tratado comercial del Atlántico Norte, Canadá y México; otro, con la Unión Europea, y el restante, con China.

El gigante asiático representa el grueso del déficit comercial de Estados Unidos y la prometida apertura económica del régimen de Xi Jinping dejó insatisfecho a la mayoría de sus socios comerciales. Pero Trump fue el que abrió la ofensiva contra Pekín a solas, y lo equiparó con el bloque comunitario europeo: "La UE es posiblemente tan mala como China, sólo que más pequeña. Es terrible lo que nos hacen".

Por otra parte, el presidente estadounidense encarará la cumbre de Helsinki "sin mayor ambición que un deseo de mejorar en términos generales la relación bilateral con Rusia", según sostuvo Trump, lo que generó temores en Washington de que el presidente se deje "manejar" por el hábil líder de Rusia. Así termina la gira europea de Trump, la cual estuvo llena de gestos tensos hacia sus tradicionales aliados.