DISCURSO

El papa León XIV condenó el uso de la fe para validar la guerra en su primer Domingo de Ramos

En una homilía de fuerte impacto político, el pontífice estadounidense afirmó que Dios rechaza las oraciones de quienes hacen la guerra y cruzó los argumentos religiosos utilizados por funcionarios de su país natal en el conflicto con Irán.

El papa León XIV encabezó este domingo su primera Misa de Domingo de Ramos en la Plaza de San Pedro, marcando un hito en el inicio de su primera Semana Santa como líder de la Iglesia Católica. 

En un contexto de extrema sensibilidad por la escalada bélica en Medio Oriente, el primer Papa nacido en Estados Unidos lanzó una advertencia dirigida a los líderes mundiales que intentan instrumentalizar la religión para fines militares, sentenciando que el Creador "no escucha las oraciones de quienes hacen la guerra, sino que las rechaza".

Una respuesta a la retórica de Washington

Las palabras del Santo Padre fueron interpretadas en el Vaticano como una respuesta directa a las recientes declaraciones del secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, quien había apelado a las Escrituras para sugerir un respaldo divino a las acciones militares contra el régimen de Irán

Frente a esto, León XIV fue tajante al señalar que "nadie puede usar a Dios para justificar la guerra".

Durante su alocución, el Pontífice citó la figura del obispo Antonio "Tonino" Bello, un referente del pacifismo italiano que se opuso a la Guerra del Golfo. 

El mensaje papal buscó desarticular cualquier validación religiosa de la violencia, recordando que el Mesías entró a Jerusalén en un asno como símbolo de humildad y rechazo al poder militar: "No se armó, no se defendió, no libró ninguna guerra", enfatizó ante la multitud.

El impacto del conflicto en Tierra Santa

La tensión bélica no solo marcó el discurso del Papa, sino que afectó directamente las celebraciones litúrgicas en la región en disputa.

Mientras en el Vaticano se realizaba la procesión, la histórica peregrinación en Jerusalén fue cancelada por estrictas razones de seguridad. 

El cardenal Pierbattista Pizzaballa, patriarca latino de esa ciudad, expresó su pesar al confirmar que "debido a la guerra, este año no hemos podido realizar la tradicional peregrinación de Cuaresma".

En este escenario de inestabilidad, León XIV presentó a Jesucristo como el "Rey de la paz" y vinculó el sufrimiento de la Pasión con el dolor actual de las víctimas civiles. 

"Escuchamos el gemido de dolor de cada uno de los que están oprimidos por la violencia y de cada víctima de la guerra", manifestó el Pontífice.

Un llamado urgente a deponer las armas

Hacia el cierre de su homilía, el Papa apeló a la fraternidad universal como único camino para detener la destrucción. 

Utilizando una cita bíblica de Isaías, advirtió a quienes impulsan los enfrentamientos: "«Por más que multipliquen las plegarias, yo no escucho: ¡las manos de ustedes están llenas de sangre!»".

El mensaje final de León XIV fue un ruego por la desescalada inmediata de las hostilidades, pidiendo a los actores del conflicto que escuchen el clamor de los desamparados. 

"¡Depongan las armas, recuerden que son hermanos!", concluyó, confiando el dolor de los pueblos a una oración final por la esperanza y la paz.

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