La abogada argentina acusada por racismo se reencontró con su familia en Brasil
Agustina Páez volvió a ver a sus familiares luego de varias semanas. El delito que se le imputa a la joven contempla penas de entre 2 y 5 años de prisión según la legislación brasileña
En las últimas horas, Agostina Páez, la abogada argentina detenida en Brasil y acusada de racismo, se reencontró con su padre y su hermana en Río de Janeiro luego de permanecer casi un mes de sola en ese país.
La abogada, de 29 años, enfrenta un proceso judicial por un hecho ocurrido el 14 de enero en un bar de Ipanema, donde fue denunciada por presuntos gestos racistas hacia empleados, con quienes había mantenido una discusión.
Páez fue detenida el viernes pasado en una comisaría del barrio de Rocinha, luego de que la Justicia ordenara su prisión preventiva. Sin embargo, la medida fue revocada horas más tarde y la joven quedó en libertad ambulatoria, aunque con tobillera electrónica y la prohibición de salir del estado de Río de Janeiro.
Según explicó su abogado defensor, Sebastián Robles, la joven puede circular dentro del territorio estadual, pero en caso de intentar salir se activará el dispositivo de control. Además, no se descarta que sea citada a declarar en los próximos días.
Páez aseguró sentirse expuesta y en peligro, al afirmar que recibe amenazas de manera constante. También cuestionó el accionar de la Policía local y el uso de su imagen en una campaña antirracista, lo que -según expresó- agravó su situación personal y mediática.
"No quiero mostrar mi cara en ningún lado. En Brasil no hubo objetividad y estoy muy expuesta", sostuvo Páez, quien evitó referirse en detalle al episodio ocurrido en el bar, aunque aseguró que "no mintió" en su declaración y que su versión está probada en la causa.
Por su parte, el padre de la joven, Mariano Páez, confirmó que la familia permanecerá en Brasil entre 10 y 15 días para acompañarla durante esta etapa del proceso. Además, la defensa aclaró que la posibilidad de que Páez continúe el juicio en la Argentina aún no está definida y que podría permanecer al menos 90 días más en Brasil.
Mientras avanza la investigación judicial, el caso genera fuerte repercusión tanto en Argentina como en Brasil, en un contexto de alta sensibilidad social frente a los delitos de racismo y discriminación.

