Para el Papa, "la comida no puede ser propiedad privada"

Francisco recalcó: "Metámonos esto en la cabeza". Lo hizo durante la audiencia general de los miércoles en Plaza San Pedro. 

El Papa pidió este miercoles pensar en los muchos "niños hambrientos" que hay en el mundo y advirtió que "la comida no es propiedad privada", durante la audiencia general celebrada en la Plaza de San Pedro. De manera contundente, Francisco habló de "la lección del Padrenuestro", que es "que el alimento no es propiedad privada, metámonos esto en la cabeza: el alimento no es propiedad privada, sino providencia para ser compartida, con la gracia de Dios".

La cultura de la apariencia, que nos induce a vivir para las cosas pasajeras, es un gran engaño. Porque es como una llamarada: una vez apagada, quedan solo las cenizas.

— Papa Francisco (@Pontifex_es) 26 de marzo de 2019

A contramano de las políticas económicas liberales que ganan espacio en el mundo, pero que a su vez entran en conflicto con las crisis que están viviendo muchos países, el papa Francisco llamó a considerar el valor social de la comida cuando miles de personas pasan hambre.

¿Dónde podemos fijar nuestra mirada a lo largo del camino de la Cuaresma? En el crucifijo. Jesús en la cruz es la brújula de la vida que nos orienta al cielo.

— Papa Francisco (@Pontifex_es) 27 de marzo de 2019

"Pensamos en los niños que están en países en guerra: los niños hambrientos de Yemen, los niños hambrientos en Siria, los niños hambrientos en muchos países donde no hay pan, en Sudán del Sur. Pensamos a estos niños y, al pensar en ellos juntos, decimos en voz alta la oración: "Padre, danos hoy el pan de cada día", afirmó.

"¡Cuántas madres y padres, incluso hoy, se van a dormir con el tormento de no tener suficiente pan mañana para sus hijos! Imaginamos esta oración recitada no en la seguridad de un apartamento cómodo, sino en la precariedad de una habitación en la que nos adaptamos, donde no hay suficiente para vivir", señaló. Francisco recalcó que "la comida no es una propiedad, que nos entre bien en la cabeza, sino providencia para compartir con la gracia de Dios".

En el saludo en español, rogó al Señor para "que no nos haga faltar nuestro pan cotidiano, y nos ayude a comprender que este no es una propiedad privada, sino, ayudados por su gracia, es providencia para compartir y oportunidad para salir al encuentro de los demás, especialmente de los pobres y necesitados".

La oración

La oración "no es un ejercicio para ascetas", sino que "parte de la realidad, del corazón y de la carne de las personas que viven en necesidad", recordó el papa Francisco durante la audiencia general de este 27 de marzo, en la que el pontífice continuó su catequesis sobre la oración del Padrenuestro y se detuvo en la parte en que presentamos a Dios nuestras necesidades, "danos hoy nuestro pan de cada día".

El Santo Padre explicó que el pan significa "lo necesario para la vida: alimento, agua, casa, medicinas, trabajo. Es una súplica -dijo- que surge de la misma existencia humana, con sus problemas concretos y cotidianos, que pone en evidencia lo que a veces olvidamos: que no somos autosuficientes, sino que dependemos de la bondad de Dios".

Por ello, el pontífice aseguró que "Jesús nunca pasa indiferente a estas peticiones y a estos dolores". Se trata de un "pedido urgente" que hacemos a Dios Padre, "muy parecido al de un mendigo", proviene de una evidencia que a menudo olvidamos, a saber, "que no somos criaturas autosuficientes, y que necesitamos nutrirnos todos los días", explicó el Papa.

"En la invocación: Danos hoy nuestro pan de cada día, Jesús nos enseña a pedir al Padre el pan cotidiano, unidos a tantos hombres y mujeres para quienes esta oración es un grito doloroso que acompaña el ansia de cada día, porque se carece de lo necesario para vivir".

"Por eso Jesús nos invita a suplicar nuestro pan, sin egoísmos, en fraternidad. Porque, si no lo rezamos de esta manera, el Padrenuestro deja de ser una oración cristiana. Si decimos que Dios es nuestro Padre, estamos llamados a presentarnos ante Él como hermanos, unidos en solidaridad y dispuestos a compartir el pan con los demás; en definitiva, a sentir en mi hambre también el hambre de muchos que hoy en día carecen aun de lo necesario".

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