Yarden Bibas habló por primera vez tras la muerte de su familia: "El infierno es vivir sin ellos"
El sobreviviente israelí con raíces argentinas pasó 484 días secuestrado por Hamas. Luego lo liberaron y le entregaron los restos de su esposa y sus dos hijos.
Yarden Bibas sobrevivió al secuestro, a la guerra y a 484 días de cautiverio en Gaza, y dio su primera entrevista desde que recuperó la libertad.
"El infierno es vivir ahora sin ellos", manifestó, en referencia a Shiri Silberman -su esposa, hija de un argentino-, y sus hijos Ariel, de cuatro años, y Kfir, de ocho meses.
Los tres fueron asesinados por Hamas mientras permanecían secuestrados. Sus restos fueron entregados en febrero de 2024, veinte días después de la liberación de Yarden.
Hace casi mil días que no los ve con vida. Todo quedó congelado en la mañana del 7 de octubre de 2023, cuando terroristas irrumpieron en el kibutz Nir Oz, en el sur de Israel, según recordó, en diálogo con el canal israelí News 13.
En medio del caos y los disparos, Yarden tomó una decisión: entregarse para intentar salvar a su familia. Antes de que los separaran, le pidió algo a uno de los secuestradores:"Espere. Necesito darles un beso a mi esposa y mis hijos".
Años antes le había prometido a Shiri que nunca se iría sin despedirse con un beso. En medio del horror, cumplió esa promesa.
Durante los 16 meses que pasó cautivo, sus captores le dijeron que Shiri, Ariel y Kfir habían muerto. Lo obligaron incluso a grabar un video responsabilizando al gobierno israelí. Él se negó a creerles.
"Estoy para la mierda"
Cuando la periodista le preguntó cómo estaba de verdad, Bibas no esquivó la respuesta. "Para la mierda", dijo. "Estoy para la mierda".
Confesó que la pregunta cotidiana "¿cómo estás?" se volvió insoportable. "Me obliga a mentir o a poner una sonrisa forzada. Por eso respondo: 'Como siempre'".
"Estoy cansado, muy cansado. Todo el tiempo hay una guerra interna en mi cabeza", agregó.
La bronca contra el Estado israelí
Yarden no ocultó su enojo hacia las autoridades de su país. "Sobrevivieron al ataque, sobrevivieron al secuestro, sobrevivieron día tras día en Gaza -dijo sobre su familia-. Y el Estado de Israel no los salvó".
Llegó a expresar esa frustración personalmente frente al entonces jefe del Estado Mayor, Herzi Halevi. "Hay decenas de secuestrados que fueron llevados vivos y murieron en cautiverio. Pudieron haber vuelto con sus familias y no fue prioritario".
Uno de los momentos más duros fue volver a la casa de Nir Oz y ver el cuarto de Ariel. "Es muy duro ver la habitación de mi hijo llena de agujeros de balazos", relató.
Las tres estrellas
Hoy vive en las Alturas del Golán, donde soñaba mudarse con Shiri y los niños antes del ataque. Admite que todavía existe en una especie de pausa: el tiempo avanza, pero él siente que algo dentro suyo muere cada día.
Todas las noches busca tres estrellas alineadas en el cielo. Cuando las encuentra, les habla. "Les digo que los amo".
Para él, esas tres estrellas son Shiri, Ariel y Kfir. "Cuando me siento perdido durante todo el día, mirarlas me da calma. Por un segundo siento que todavía están aquí".

