Imposible: jugó a la lotería, ganó 4 millones de dólares y terminó con deudas
La apostadora se llevó una fortuna en la lotería, pero cuando parecía que transitaría una vida sin problemas económicos una serie de malas decisiones la dejaron con las manos vacías y endeudada.
Una mujer del estado de Virginia ganó una colosal suma de 4 millones de dólares en la lotería de Estados Unidos, pero una serie de eventos desafortunados la dejaron con enormes deudas en tan solo unos años.
Cuando Suzanne Mullins compró un boleto de lotería en 1993, poco sabía que estaba a punto de ganar una fortuna que transformaría las vidas de toda su familia. Después de descubrir que tenía el boleto ganador, Mullins recordó: "Mi hija pensó que me estaban atracando. ¡Estaba gritando, '¡Dios mío! ¡Dios mío! ¡Gané!'". A pesar de la cautela aparente, las cosas tomaron un giro desafortunado para la ganadora de la lotería.
Mullins decidió compartir sus ganancias con su esposo e hija, además de optar por recibir pagos anuales en lugar de la suma global. La familia recibió una cantidad sólida de algo más de 50 mil dólares cada año después de impuestos, que Mullins recibiría durante 20 años. Sin embargo, a pesar de las aparentes precauciones, las cosas comenzaron a tomar un rumbo descendente para la desafortunada ganadora.
En el año 2000, las reglas de la lotería cambiaron, permitiendo a los ganadores exigir la suma total del premio. Después de recibir esta suma, Mullins dejó de cumplir con el pago del préstamo que había solicitado anteriormente, y como resultado, fue llevada a juicio por la empresa prestamista.
La empresa ganó un acuerdo de más de 200.000 dólares en 2004 después de presentar una demanda contra Mullins, pero la mujer, que una vez fue rica, no tenía activos para ayudarla a realizar el pago, según informó The Sun. La empresa afirmó en su presentación que la falta de pago por parte de Mullins fue una "violación flagrante e intencional de sus deberes y obligaciones".
El abogado de Mullins, Michael Hart, comentó que había sido un "camino difícil" para la compasiva madre y que no todo habían sido "viajes en avión a las Bahamas". Hart señaló que las ganancias no son una "seguridad" y que a menudo pueden causar "más problemas de los que resuelven". Durante el caso, Hart no confirmó si Mullins pudo pagar la cantidad adeudada.
Otro caso "desafortunado"Un personaje que trascendió por haber experimentado un duro descenso en su economía, fue Evelyn Mary Adams, una habitante de Nueva Jersey que un día cualquiera descubrió que era dueña de una inmensa cantidad de dinero. Además, no solo pasó una vez, sino que fueron dos los momentos que podrían haber sido de los más felices de su vida, pero que terminaron de forma impensada.
La mujer en cuestión es una empleada de una tienda de 24 horas en su ciudad natal. El curso de su vida corría como cualquier otro, hasta que decidió jugarle a su destino e invertir en un cupón de lotería. Hasta entonces, nada había cambiado en su tediosa cotidianidad.
Sin embargo, lo que vendría la correría completamente de su eje económico, puesto que nunca pensó que el ticket tendría los números de la suerte y que se consagraría como la ganadora de un premio que contaba nada más ni nada menos que con siete cifras.
Más tarde, equipada con una ostentosa cantidad de dinero y más confiada en su devenir que nunca, decidió barajar su futuro nuevamente. Es así, que no resistió y compró un segundo boleto lotero, esperando que la fortuna se duplique... y sí que lo hizo.
Otra vez, ganadoraAl ver los resultados, quedó pasmada, no podía creer que nuevamente había ganado un sorteo. Entre ambos premios, Adams llegó a acumular un total de 5 millones de euros, una verdadera locura para ella que tenía una vida normal como trabajadora en atención al público.
Con un nuevo patrimonio y la necesidad de invertirlo, se lanzó drásticamente a hacer lo contrario. En definitiva, se dispuso a gastarlo en su totalidad. Es así, que comenzó a desarrollar una nueva adicción en el juego, razón por la que perdió grandes cantidades de euros en poco tiempo.
Todo el dinero que la había coronado como la afortunada que creía ser, lo utilizó para alimentar su ludopatía en los casinos de Atlantic City. Además, como si esto fuera poco, comenzó a alejarse de su entorno luego de que este, conformado por su familia y amigos, le pidieran ayuda económica constantemente.
Este último hecho la llevó a decidir rotundamente en irse de la ciudad y a radicarse lejos de sus interesados seres queridos. Al poco tiempo, con la miseria que dejó en su camino y sin las personas que la habían acompañado a lo largo de su vida, terminó consiguiendo dos trabajos para sobrevivir al desastre financiero que sacudió su normalidad.

