DE NO CREER

Jugó a la quiniela, ganó millones y arruinó su vida: se quedó sin dinero ni familia, y acusado por homicidio

Willie Hurt se adjudicó un interesante premio de 3,1 millones de dólares en la lotería de los Estados Unidos, pero una serie de malas decisiones no solo lo dejó en la ruina sino que lo llevó a prisión.

"La fortuna favorece a los valientes", dice un viejo refrán aunque no siempre el mismo se cumple con creces, tal es el caso de un estadounidense que se alzó con un premio suculento de 3,1 millones de dólares en la lotería local, pero al poco tiempo, quedó arruinado y enfrentó una sentencia de cadena perpetua por un cargo de asesinato.

El asunto es que cuando se llevó a casa 3,1 millones de dólares en 1989, Willie Hurt era un dedicado hombre de familia con esposa y tres hijos. Pero en 1991, el residente de Lansing, estaba sin un centavo y en medio de un proceso de divorcio después de que una adicción al crack se apoderara de su vida.

 

Ese septiembre, la situación de Hurt empeoró aún más cuando Wendy Elizabeth Kimmey, de 30 años, recibió un disparo mortal en la cabeza. El asunto es que la víctima murió en una habitación de una pensión que Hurt había estado alquilando durante las últimas tres semanas.

Los testigos dijeron que el dúo había estado drogado y alcoholizado allí durante dos días y Hurt se enfureció cuando no pudieron encontrar más crack, dijeron los fiscales. En tanto, Hurt se entregó y, según los informes, confesó el crimen antes de que un juez ordenara una evaluación psiquiátrica.

 

"No recuerda haber hecho ni firmado una confesión, lo cual, según me han dicho, sí hizo", dijo a la AP el abogado de Hurt, Malik Hodari. "Este es un caso muy triste, pero no conocemos todos los hechos". En ese momento, las ganancias de Hurt llegaban en 20 cuotas anuales de alrededor de 156.000 dólares.

Los funcionarios de Lotto dijeron que una condena no le habría impedido recibir el dinero pero finalmente Hurt fue enjuiciado por el episodio y sentenciado a cadena perpetua, aunque no es el único ganador de la lotería que terminó perdiéndolo todo.

Lotería: otro casos de despilfarro

Por ejemplo, Denise Rossi, residente de California, perdió todos sus 1,3 millones de dólares ganados en la lotería ante su exmarido en 1998. Ella no había revelado el dinero en su proceso de divorcio dos años antes. Denise repentinamente solicitó la separación menos de dos semanas después de llevarse a casa el premio mayor.

"Ella quería que me mudara de  casa muy rápido", dijo su exmarido Thomas Rossi, quien agregó que "no era propio de ella actuar de esta manera". El asunto es que un juez terminó otorgando a Thomas pagos anuales de 48.000 dólares a expensas de Denise.

 

Otro caso tuvo como protagonista a una mujer del estado de Virginia que ganó una suma de 4 millones de dólares en la lotería local, pero una serie de eventos desafortunados la dejaron con enormes deudas en tan solo unos años. Suzanne Mullins compró un boleto de lotería en 1993, y poco sabía que estaba a punto de ganar una fortuna que transformaría las vidas de toda su familia. A pesar de la cautela aparente, las cosas tomaron un giro desafortunado para la ganadora de la lotería.

Mullins decidió compartir sus ganancias con su esposo e hija, además de optar por recibir pagos anuales en lugar de la suma global. La familia recibió una cantidad sólida de algo más de 50 mil dólares cada año después de impuestos, que Mullins recibiría durante 20 años.

 

En el 2000, las reglas de la lotería cambiaron, permitiendo a los ganadores exigir la suma total del premio. Después de recibir esta suma, Mullins dejó de cumplir con el pago del préstamo que había solicitado anteriormente, y como resultado, fue llevada a juicio por la empresa prestamista.

La empresa ganó un acuerdo de más de 200.000 dólares en 2004 después de presentar una demanda contra Mullins, pero la mujer, que una vez fue rica, no tenía activos para ayudarla a realizar el pago, según informó The Sun. La empresa afirmó en su presentación que la falta de pago por parte de Mullins fue una "violación flagrante e intencional de sus deberes y obligaciones".

Cuando ganar la lotería te arruina la vida

Un personaje que trascendió por haber experimentado un duro descenso en su economía, fue Evelyn Mary Adams, una habitante de Nueva Jersey que un día cualquiera descubrió que era dueña de una inmensa cantidad de dinero. Además, no solo pasó una vez, sino que fueron dos los momentos que podrían haber sido de los más felices de su vida, pero que terminaron de forma impensada.

La mujer en cuestión es una empleada de una tienda de 24 horas en su ciudad natal. El curso de su vida corría como cualquier otro, hasta que decidió jugarle a su destino e invertir en un cupón de lotería. Hasta entonces, nada había cambiado en su tediosa cotidianidad.

 

Sin embargo, lo que vendría la correría completamente de su eje económico, puesto que nunca pensó que el ticket tendría los números de la suerte y que se consagraría como la ganadora de un premio que contaba nada más ni nada menos que con siete cifras. 

Más tarde, equipada con una ostentosa cantidad de dinero y más confiada en su devenir que nunca, decidió barajar su futuro nuevamente. Es así, que no resistió y compró un segundo boleto lotero, esperando que la fortuna se duplique... y sí que lo hizo.

Al ver los resultados, quedó pasmada, no podía creer que nuevamente había ganado un sorteo. Entre ambos premios, Adams llegó a acumular un total de 5 millones de euros, una verdadera locura para ella que tenía una vida normal como trabajadora en atención al público. 

Con un nuevo patrimonio y la necesidad de invertirlo, se lanzó drásticamente a hacer lo contrario. En definitiva, se dispuso a gastarlo en su totalidad. Es así, que comenzó a desarrollar una nueva adicción en el juego, razón por la que perdió grandes cantidades de euros en poco tiempo.

 

Todo el dinero que la había coronado como la afortunada que creía ser, lo utilizó para alimentar su ludopatía en los casinos de Atlantic City. Además, como si esto fuera poco, comenzó a alejarse de su entorno luego de que este, conformado por su familia y amigos, le pidieran ayuda económica constantemente.

Este último hecho la llevó a decidir rotundamente en irse de la ciudad y a radicarse lejos de sus interesados seres queridos. Al poco tiempo, con la miseria que dejó en su camino y sin las personas que la habían acompañado a lo largo de su vida, terminó consiguiendo dos trabajos para sobrevivir al desastre financiero que sacudió su normalidad.

 

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