Si algo no necesitaba Macri en estos días era hacer otro papelón
Por Javier Carrodani
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@JavierCarrodani
El tragicómico episodio que comenzó con la publicación en el Boletín Oficial del último miércoles del protocolo sobre el aborto no punible por parte del ahora ex secretario de Gobierno de Salud, Adolfo Rubinstein, y finalizó el viernes con la derogación de esa resolución a través de un decreto que firmaron el presidente Mauricio Macri; el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, le sumó otra perlita en tono de papelón al ya saliente gobierno nacional.
Antecedentes sobran. La designación por decreto de dos jueces para la Corte Suprema, los primeros tarifazos de servicios públicos que el máximo tribunal obligó a retrotraer y los cambios en las metas de inf lación del Banco Central dispuestos por Jefatura de Gabinete aquel fatídico 28 de diciembre de 2017 son algunos ejemplos de las marchas y contramarchas que experimentó la gestión del llamado “mejor equipo de los últimos 50 años”.
Pero este último suceso dejó traslucir un ingrediente casi insólito: un funcionario decidió por las suyas y sin consultar a sus superiores publicar un documento que, dadas ciertas señales dadas por el Presidente en los últimos meses, inevitablemente iba a generar un gran revuelo interno. Más de un año después de la tensa polémica que rodeó al debate por la legalización del aborto, y con las expresiones de Macri en campaña respecto de su postura “a favor de las dos vidas”, Rubinstein debía de tener en claro que si consultaba por la publicación del protocolo iba a recibir una negativa rotunda.
El haberse cortado solo prácticamente forzó al Presidente a desautorizarlo. Sin embargo, quedó en evidencia que el ahora ex funcionario no acompaña ni acompañará el alineamiento del Presidente con los “pañuelos celestes”. De hecho, las posiciones públicas del secretario saliente a favor de despenalizar y legalizar el aborto eran conocidas. Además, el firme respaldo de gran parte del radicalismo a lo hecho por Rubinstein abre un fuerte interrogante acerca de cómo será el futuro de Juntos por el Cambio.

