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Crónica en Cannes: ovación y reconocimiento a Harrison Ford por su trayectoria

ENVIADO ESPECIAL Por Fernando E. Juan Lima (@fejlima)

Posiblemente el momento más esperado de esta 76° edición del Festival Internacional de Cine de Cannes: la premier de la última entrega de la saga de Indiana Jones y el agasajo y abrazo a su estrella, Harrison Ford, con la entrega de la Palma de Oro honorífica por el reconocimiento de toda su carrera.

Harrison Ford, cultor de un bajo perfil que lo acerca de algún modo a ese reducido sitial en el que tan cómodo y natural se siente Tom Hanks (heredero de la estirpe de James Stewart), ha sabido perdurar y enamorar apartándose de los lugares comunes del divismo.

Es por eso que no llama la atención la extendida ovación de pié cuando recibió la preciada Palma de Oro de las manos se la presidenta del Festival, Iris Knobloch. Visiblemente emocionado el actor de Testigo en peligro agradeció al festival y refirió a la magia del cine y de ese momento.

En cuanto a Indiana Jones and the Dial of Destiny, quinta entrega de la saga que comenzó en 1981, sin decepcionar, no está a la altura de episodios más logrados (la segunda, El templo de la perdición, pica en punta entre los fanáticos). El abuso digital (que hasta rejuvenece hasta la animación a Harrison Ford en los 20 primeros minutos de la película) enerva la emoción y la sorpresa.

Si todo se puede falsear, si todo se puede hacer, ¿cuál es el mérito o la sensación de aventura? Así y todo, y más allá también de cierto abuso con los oneliners (esas frases matadoras, hechas para recordar), a medida que avanza la trama uno no puede sino sentirse atrapado. Allí se nota el oficio del siempre eficiente director James Mangold. Persecuciones a pie, en moto (con y sin sidecar), avión y hasta fitito. New York, Sicilia y Grecia, escenarios (y épocas) que se suceden aun cuando, se sabe, importa más la acción que la explicación. Y un gran villano: Mads Mikkelsen. No es poco.

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