CANNES

Los ecos de la apertura del Festival de Cannes y la llegada de Tom Cruise

El actor es la sensación en la alfombra roja, antes de la proyección de su última película Misión Imposible. Qué dijo De Niro sobre Trump  

Fernando E. Juan Lima, especial desde Cannes. 
@fejlima
 

Todavía resuenan por aquí las palabras de Robert De NIro al recibir su Palma de Oro honoraria en relación a Donald Trump, a quien señaló como el “presidente filisteo” que persigue la cultura y las artes. Haciendo honor a sus propias palabras, el galardonado actor llegó a la Costa Azul con una agenda que se condice con sus declaraciones: resistir ante los avances de lo que a su entender es una autocracia cercana al fascismo. Sin embargo, sin desdecirse, la charla pública que dio en la abarrotada sala Debussy (1068 localidades) tuvo una dinámica diversa, más centrada en lo íntimo. En realidad,  para desagrado de gran parte de los asistentes, el encargado de entrevistarlo, el artista callejero JR (que hizo Visages Villages con Agnes Varda) habló más del documental que hará sobre De Niro que darle un lugar para hablar a sus anchas. Una decepción.

 

Otro de los temas sobre el que también se sigue hablando por aquí es en torno a la pertinencia y valor de la nueva política del festival en torno a la “desnudez” (esto es, cuánto es admisible que dejen ver los vestidos), así como la interdicción de ornamentos muy abultados y largas colas. De hecho, la actriz Halle Berry en la conferencia del jurado señaló que debió cambiar de atuendo (tenía un hermosos modelo exclusivo de Gupta, dijo), por otro ciertamente más amplio (una especie de lo que por momentos semejaba una larga carpa con líneas verticales blancas y negras, lo que pareció una respuesta irónica a la prohibición).

Lo que llamó la atención fue la ausencia de Tom Cruise en la apertura y en el homenaje a Robert De Niro. Si bien es cierto que venía agotado de la gira promocional que lo traía de Japón, Corea y Londres (llegó a la Costa Azul del Reino Unido a las 3:30 de la mañana del martes, lo que se notaba en su rostro), también lo es que sí se hizo un tiempo para hacer una aparición performática en tik tok.

 

¿Política o conflicto de egos? Imposible saberlo. Lo que sí sabemos es que la octava entrega (y, ¿última?) de la saga de Misión Imposible (“sentencia final” conforme propone el título), conserva en gran parte el ritmo y el músculo de las anteriores. Con sus 62 años Cruise sigue poniéndole el cuerpo a escenas imposibles, como la que involucra caminar por las alas de un avión en algo que nunca se ha visto antes. Sin embargo con sus casi tres horas, esta vez (sobre todo al principio) todo se habla y explica demasiado. En el final,  además, no puede evitar la tentación de dar su “mensaje”. PEro… más allá de lo dicho, la ovación en la sala principal del festival y todo lo que provoca a su alrededor confirman que, sin perjuicio de los cambios propios de los tiempos que corren, sigue habiendo estrellas que con su sola presencia (o ausencia) marcan la agenda.
 

 

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