Daniela Celis, las críticas y su defensa: "En qué momento pasamos a castigar a una mujer que labura todos los días..."
La ex Gran Hermano enfrentó una ola de odio en redes por su nueva pareja y la tensión familiar. Respondió con música, números y un texto contundente. Más detalles en la nota.
Daniela Celis explotó. Cansada de los ataques en redes sociales, salió al cruce con todo. La modelo recibió críticas durante un mes entero. El blanco: su nueva relación con Nick Sícaro, participante de "Gran Hermano", y la pelea de su mamá con Thiago Medina, su ex y padre de sus hijas. Daniela no se quedó callada. Usó tres armas: una canción de Lali, números de impacto y un texto que se volvió viral.
Daniela Celis eligió una estrategia en tres tiempos. Primero, la música. Segundo, los números. Tercero, las palabras. El objetivo: responder a quienes la criticaron durante el último mes por su nuevo romance con Nick Sícaro y por la tensión familiar que atraviesa, sobre todo después del enfrentamiento entre su mamá y Thiago Medina, su expareja y padre de sus dos hijas.
El primer mensaje llegó de manera indirecta pero efectiva. La influencer subió una foto con "Fanático", el tema de Lali. El fragmento que seleccionó marcó la pauta: "Viene a buscarme, se come mis sobras. Lo tengo encima, parece mi sombra. Na-na, na-na-na-na-na. Es mi fanático, me vuelve loca. Toda la noche me sueña y se toca. Na-na, na-na-na-na-na." Con eso, Daniela dejó claro que no le importaban los comentarios negativos.
El segundo movimiento resultó más contundente. Compartió las métricas de su panel profesional de Instagram. El título no dejó lugar a dudas: "Para los que dicen que me va mal". Las cifras hablaron solas. 109,1 millones de visualizaciones en los últimos 30 días. Sus tres reels más vistos acumularon 5.047.163, 3.157.976 y 3.151.193 reproducciones. Las historias de la última semana sumaron 1.562.042, 1.075.167 y 1.035.109 vistas. El remate incluyó una dedicatoria a sus detractores, con una frase entre comillas tomada de la misma canción: "Se lo dedico a mis hatear que ‘ahora tengo más que nunca'."
Pero el golpe más fuerte llegó con el texto que publicó después. Arrancó reconociendo la situación sin vueltas: "Realmente, soy consiente de todo el odio que se generó a mi persona este último mes, pero solo tengo palabras de agradecimiento." Y continuó: "Con la mano en el corazón, tengo la conciencia tranquila, que yo dí todo de mí para todos siempre".
La defensa de sus decisiones personales ocupó el centro del escrito. "Estoy orgullosa también de tomar las decisiones que tomo, y que la ‘PRESIÓN SOCIAL' no me lleve hacer cosas que no quiero, o que no me hacen feliz", posteó. Y sumó: "Soy fiel a mi misma, a lo que siento en el momento. Sé que me puedo equivocar pero elijo vivir".
El tono subió a medida que avanzaba el texto. "Soy partidaria, que la vida es una sola. No sabes que va a pasar mañana. Y jamás pero jamás te quedes con las ganas de hacer algo por lo que digan los demás. JAMÁS", escribió en mayúsculas. Y agregó: "¿A lo sumo? Sale mal, y que es lo peor? Una enseñanza nueva para vos. Lo que no mata fortalece. Las ganas te las sacas. Elegí vivir y deja vivir".
El tramo final del texto resultó el más personal. Daniela puso el foco en su rol de madre y trabajadora: "En que momento pasamos de castigar a una mujer que labura todos los días, que es mamá y se permite ser feliz? (vivo con mis hijas, duermo todas las noches con ellas, solas, paso las mañanas, les hago el almuerzo, Pasamos la tarde, me cambio y me voy a trabajar. Y a veces gracias a Dios trabajo doble turno) ¿En qué momento se volvió un castigo y no un aplauso?". Cerró el posteo con un mensaje para quienes la bancaron en la tormenta: "Gracias. Los amo y vamos reinas, la vida es una!"
El descargo de Daniela Celis expone una grieta contemporánea. Las redes sociales, ese espacio que multiplica la visibilidad y los ingresos, también funciona como un tribunal sin apelación. Una mujer que trabaja, cría a sus hijas sola y encima se anima a un nuevo amor, recibe castigo en lugar de aplauso. La paradoja no escapa a nadie. Mientras los números de Daniela muestran un éxito arrollador (109 millones de visualizaciones), los comentarios agresivos aumentan en la misma proporción.



