Maxi López reveló cómo se reconcilió con Wanda Nara tras muchos años de pelea: "Bajamos armas y nos..."
El exfutbolista reveló cómo pasó del enfrentamiento público a una relación cordial con la mamá de sus hijos. El diagnóstico de leucemia cambió todo. Más detalles en la nota.
Maxi López mantiene una inesperada amistad con Wanda Nara, dejando muchos años de peleas detrás. Todo comenzó hace un buen tiempo, pero en 2025 dejaron ver su complicidad en "MasterChef Celebrity", con ella como conductora y el exfutolista como participante. Las buenas migas fueron tales, que hasta hicieron una ficción juntos y se besaron (por inteligencia artificial). Pero el camino hacia este buen vínculo, fue bastante largo, según reveló ahora Maxi.
Maxi López se sentó en el piso de "Valet Parking", el programa de La Casa Streaming. Habló sin filtros. Abordó dos temas centrales en su vida: la reconciliación con Wanda Nara y su decisión de dejar Ginebra para instalarse en la Argentina.
La periodista Chechu Bonelli le preguntó la clave para superar un vínculo tan complejo. Ella misma atravesaba una situación similar. Maxi no dudó. "Nosotros teníamos hijos de por medio", respondió. Esa realidad, admitió, lo obligó a cambiar de postura. El consejo vino de su padre, años atrás. "A veces uno al orgullo, y todo eso que lleva, lo tiene que hacer un bollito", explicó el exfutbolista. Una enseñanza simple, pero que tardó tiempo en aplicar.
El quiebre real llegó con el diagnóstico de leucemia de Wanda Nara. Maxi se encontraba en Inglaterra con su pareja Daniela Christiansson y su hija recién nacida. La bebé tenía solo seis meses. Aun así, él no lo dudó. "Nada, tengo que ir, porque aparte quiero estar con los chicos, porque esto va a ser una bomba", le dijo a Daniela antes de tomar el vuelo. Ya le había ocurrido antes: otras situaciones difíciles explotaron cuando él no estaba cerca de sus hijos. No quería que se repitiera. "Mirá, voy, estoy, por lo menos para estar con los chicos, porque es un tema heavy y vuelvo", resumió.
Ese gesto inició el proceso. Maxi lo reconoció sin vueltas: "Bajamos armas y nos llevó un tiempo." El camino no resultó lineal. Hubo idas y vueltas, momentos de tensión y pequeños avances. Una decisión pesó más que otras: no devolver los golpes. "Una decisión de no atacar más. Si bien cada tanto había un ataque, nunca responder." Maxi aclaró que eso no surgió de manera natural. "Esa es una postura elegida, trabajada", definió.
El pedido de Wanda para que Maxi volviera al país no era nuevo. Durante años, la modelo le repitió la misma frase: "Yo te necesito que me ayudes, que estés a mi lado, ayudame con los nenes. Venite a vivir a Argentina." Maxi escuchaba, pero en ese entonces formaba su nueva familia. Mudarse no entraba en sus planes. Su respuesta siempre fue la misma: "Mirá, yo voy a estar siempre." Una promesa que con el tiempo tomó forma concreta.
La oportunidad apareció con MasterChef Celebrity. Cuando surgió la propuesta, Maxi vivía en Ginebra con Daniela y su familia. Pensó ir por poco tiempo. "Bueno, voy una semana, vuelvo, esperame con la comidita calentita, una semana voy y vengo", recordó entre risas. Esa semana "se extendió un poquito más." Las idas y vueltas se acumularon hasta que la balanza se inclinó hacia quedarse.
Detrás de esa decisión pesó otra razón: la posibilidad de estar con todos sus hijos juntos al mismo tiempo. Maxi llevaba años buscando esa chance. "Mirá, está esta posibilidad, me parece que esta vez tengo chance y me gustaría estar con todos los chicos juntos", le dijo a Christiansson. La respuesta de ella llegó inmediata: "Cien por cien." El apoyo mutuo no fue nuevo. Años antes, Maxi acompañó a Daniela cuando ella quiso dejar Londres por Ginebra. Él estaba a gusto en Inglaterra, pero ella no aguantaba la falta de sol. Él hizo las valijas sin dudar. Ahora ocurría al revés. "Fuimos compinches uno con el otro", resumió.
Análisis de cierre:
La historia de Maxi López y Wanda Nara enseña una lección que trasciende el mundo del espectáculo. Diez años de guerra, de declaraciones cruzadas y de heridas abiertas, encontraron un cierre no por olvido, sino por prioridades. Los hijos funcionaron como el ancla que impide que el orgullo destruya todo. Pero el factor determinante, el que realmente inclinó la balanza, resultó la enfermedad. La leucemia de Wanda actuó como ese llamado de atención que ninguna discusión judicial ni mediática podía imponer.
Maxi entendió entonces que el tiempo no espera. Que estar presente para sus hijos en un momento crítico valía más que cualquier rencor. A partir de ahí, cada decisión siguió esa lógica: mudarse a la Argentina, aceptar trabajos locales, construir una nueva cotidianidad. El detalle no menor: todo eso ocurrió con el respaldo incondicional de su pareja actual. Daniela Christiansson entendió la jugada y apoyó sin condiciones. Porque, como dijo Maxi, ellos fueron "cominches" durante doce años. Ese sostín afectivo resultó tan importante como la tregua con Wanda. Al final, la fórmula parece simple: hijos en el centro, orgullo hecho un bollito, y una red de contención que empuja para el mismo lado. El resto, puro ruido.



