Los fantasmas de la Línea A del subte: la verdadera historia
Los espectros de las estaciones Pasco y Alberti. Las muertes de los obreros que nunca fueron dadas a conocer de forma oficial. Un misterio que continúa vigente un siglo después.
Tras décadas de crecimiento, la ciudad de Buenos Aires, capital de la Argentina, colapsó con la cantidad de vehículos que comenzaron a circular, por lo que un año después se decidió tomar como ejemplo a otras grandes ciudades y se comenzó a proyectar el primer subterráneo de todo el hemisferio sur. A inicios del siglo XX comenzaron a planificar el recorrido de un transporte particular, el cual iría desde Plaza de Mayo hasta Plaza Miserere. Las estaciones del subte comenzaron a diseñarse al estilo europeo, y en su comienzo serían de distintos colores, para que los analfabetos supieran dónde bajar y se dispuso de todo lo necesario para culminar semejante obra. Por aquel entonces, muy pocas capitales poseían una línea de subterráneo, la de Buenos Aires sería la primera de todos los países de habla hispana. Esto era una propaganda perfecta para llenar todas las portadas de los diarios extranjeros con la foto de la inauguración, y nada podía arruinar eso.
Ya establecida la fecha de finalización y tomado todos los recaudos necesarios, en 1911 se inician las obras que excavarían toda la Avenida Rivadavia para rellenarla de hierro y hormigón. Las estaciones se colocaron de manera estratégica a la cantidad de gente que transitaba por allí. Nada fue al azar, por lo que dividir las estaciones de Pasco y Alberti no fue un error como algunos piensan. La alta densidad de negocios, oficinas y viviendas entre la zona del Congreso de la Nación y la Plaza Miserere hizo que la compañía Philipp Holzmann & Cía, que construiría el primer subterráneo argentino, llamado Anglo Argentino, diseñara 4 semi estaciones para poder preparar estaciones más grandes por la cantidad de gente que iría a estar esperando allí. Así, crearon Pasco Norte, Pasco Sur, Alberti Norte y Alberti Sur. La construcción comenzó sin problemas, todos los vecinos sabían que durante varios meses tendrían que caminar entre tablones y las vidrieras de sus negocios se verían afectadas, los automóviles tendrían que retomar por otras calles y así todos los inconvenientes principales y secundarios, que poco a poco fue provocando semejante obra. Si bien era algo previsto, los porteños comenzaban a cansarse de estar ya más de un año en obra, y justo por ese entonces ocurrió un error en la excavación, o algún mal cálculo en el peso de las vigas, o simplemente, el destino.
La estación Pasco, en la actualidad, se encuentra entre las estaciones Alberti y Congreso del subterráneo de la línea A de Buenos Aires, una de las más transitadas de toda la red de Capital Federal
Trágico accidenteEn la estación Alberti Norte se estaban apoyando unas vigas que sostendrían la futura avenida, algunos obreros esperaban abajo para, una vez apoyada, colocar todos los tornillos y agarres para continuar colocando el resto de las vigas. En el momento del trabajo arduo, la viga cayó, junto con las demás, junto con las columnas y todo el suelo. Ese accidente fue ocultado por todos. Todo parece indicar que hubo un desmoronamiento. Tras el hecho, los hombres heridos fueron trasladados y el caso se trató de ocultar, pero en medio de una ciudad en crecimiento, en una de las zonas más concurridas por ese entonces, era imposible ocultar semejante situación.
La gente se fue enterando, pero no fue gracias a los periódicos; el gobierno tenía una meta y era muy fuerte para que algo opacara eso. En los diarios no se publicó nada, ni un solo herido. No solo era cuestión de mala propaganda, sino que no se podía retrasar la obra: los vecinos ya estaban hartos. Lamentablemente, hubo víctimas fatales, se dice que eran al menos dos obreros, probablemente extranjeros, que habrían muerto en el acto. Al desmoronarse el suelo y tragarse hasta las columnas, los obreros fueron llevados por el material, siendo enterrados vivos. Para asombro de todos, la orden que se dio en aquel entonces por las autoridades, no fue la de buscar los cuerpos de los fallecidos, sino de asegurar el suelo y a la semana siguiente colocar nuevas vigas para asegurar la obra y continuar hasta llegar a la siguiente futura estación. De aquellos obreros no se supo nada, se dice que eran dos inmigrantes italianos, seguramente sin nadie que los reclamase y sin que se supiera la suerte que corrieron.
En la construcción de uno de los transportes más importantes que tiene en la actualidad Buenos Aires, sucedieron varios accidentes que terminaron en muertes, pero estos no fueron dados a conocer, ya que la presidencia de ese entonces, de Roque Saenz Peña se vería recordada por las muertes y no por la creación del subterráneo. Otro de los incidentes que marcó a la línea A del subte fue la muerte de seis obreros que pertenecían a un grupo de 1.500 hombres que trabajaban en la obra. Estos datos se conocen, porque a pesar de ocultarse a los medios y en ese entonces, en los registros de fallecidos no se ocultaron.
Los otros cuatro obreros, de los que no se tiene detalle alguno, fue en la construcción del tramo entre las estaciones Pasco Norte y Sur, más cerca de Pasco Sur. En los registros no se dice nada sobre el hecho, al parecer era mejor ignorarlo. Fue dentro del túnel y tampoco se dijo nada sobre qué pasó con sus cuerpos. A pesar de estos inconvenientes, en 1913 se inauguró el subte argentino. El 1° de diciembre se hizo la gran inauguración, se sacaron fotos y se publicaron en los diarios. Como quería el gobierno, en 1914 las imágenes del subte ya recorrían todas las portadas de los diarios de las capitales europeas y norteamericanas.
Con los cambios en las estaciones, la versión de las almas que merodean el lugar cambió. Muchos afirman, que, en la estación de Alberti Norte, se logra ver en los últimos viajes a dos obreros sentados, esperando el subte que nunca llega
El 2 de diciembre de 1913 se hizo el primer viaje y hubo 170.000 pasajeros aproximadamente que subieron a esos vagones de madera que anduvieron por 100 años. El subte fue un total éxito, enseguida se proyectó su extensión hasta la estación Río de Janeiro y luego, hasta Primera Junta. Y con este éxito comenzó una leyenda, que a partir de las vidas perdidas en su construcción, mucho podría tener de cierta...
Entidades que caminan por las víasUna de las historias que diferenció a la línea A, es que los maquinistas al pasar por los tramos de las semi estaciones, decían que se lograba ver a algunos obreros caminar por sus vías. En algunos casos se llegó a parar el servicio, ya que los maquinistas avisaban de operarios que estaban trabajaban en el lugar y detenían todo el servicio para sacarlos y que no hubiera un accidente, pero al ir a buscarlos, nunca los encontraban. Poco a poco se fueron acostumbrando a verlos y simplemente, entre Alberti y Pasco, tomaban el recaudo de ir rezando o no mirarlos, por temor a que pudieran interactuar.
Con el pasar de los años, el país comenzó con una gran inestabilidad política y en 1953, un grupo enfurecido llegó hasta el edificio ubicado en Avenida Rivadavia 2150. Comenzaron a romper sus puertas, ingresaron, subieron a su biblioteca y tiraron los libros a la calle. Con ellos comenzaron el incendio. Justo en ese lugar estaba la estación de Pasco Sur. El edificio se incendió hasta la madrugada del otro día y solo quedaron algunos muros negros que hasta hoy se pueden ver. Todo se derrumbó y afectó a la estación en su estructura. De esta forma, Pasco Sur se cerró para poder repararla y rehabilitar el subte. Lo extraño fue que decidieron cerrar también Alberti Norte, ambas estaciones en las que se produjeron los accidentes y comprendían el tramo maldito. Enviaron una cuadrilla para que comenzaran con la limpieza de la estación, pero esta tuvo que ser reemplazada sin poder comenzar su trabajo. La segunda cuadrilla que enviaron, también tuvo que ser reemplazada y tampoco pudieron comenzar las tareas. Ya con la tercera cuadrilla, que al caminar por los túneles en dirección a la estación de Pasco Sur salía corriendo y sin querer volver, se decidió cerrar la estación sin ninguna causa justificable.
La línea A del subte de Buenos Aires en la actualidad tiene 17 paradas y la duración total del viaje para esta ruta es de aproximadamente 22 minutos, con inicio en Plaza de Mayo y finalizando en San Pedrito, barrio de Flores
No las huboRespecto a las cuadrillas que intentaron trabajar en las estaciones, pero que no pudieron realizarlo por cuestiones desconocidas, la palabra oficial fue que solo no se pudo trabajar por cuestiones operativas, sin dar más detalles. Es por eso, que las autoridades decidieron tapar a las apuradas esa estación con un muro enorme de ladrillos para que nadie pudiera ver absolutamente nada. De esta manera, dos semi estaciones que fueron diseñadas especialmente por su mayor demanda y que fueron las de mayor uso, cerraban sus puertas sin ninguna explicación lógica.
*Información de Sebastián Limura

