El 19 de noviembre último Arturo López (66 años), empleado de un estacionamiento del microcentro porteño, recibió una feroz trompada a traición por parte de un joven de 17 años. El ataque brutal comovió al país porque se difundió un video sobre el hecho captado por una cámara de seguridad del lugar.

El agresor huyó y, a dos meses del espisodio, permanece prófugo de la Justicia. El playero, en tanto, fue internado en grave estado ni bien padeció la agresión y sufrió dos hemorragias cerebrales producto del golpe.

A fines de diciembre último, Mirian Luna, ex pareja de la víctima y madre de sus hijas, había dicho en contacto con la prensa que, en ciertos momentos del día, el hombre de 66 años tenía que estar atado a la cama porque intentaba pararse y salir de la habitación del establecimiento sanitario.

“Quiere salir y hacer las cosas que hacía antes. Quiere ir a pagar las cuentas, por ejemplo. No tiene idea qué hace ahí. La verdad es que Arturo no va a tener la misma vida. Habla incoherencias, está atado a la cama. Se le pregunta el nombre y no sabe. No sabe quiénes son las personas que lo van a ver. Es injusto”, manifestó la mujer, quien además es la representante legal de la familia en la causa que siguen adelante la jueza Carla Cavallieri y el fiscal Juvenil Mauro Tereszko.

Fuentes citadas por Página12.com.ar precisaron que, a dos meses del ataque, la víctima sigue en ese estado: sin poder reconocer a su familia ni saber con exactitud qué es lo que sucedió. 

A mediados de diciembre último, el playero fue llevado al Centro Médico Fitz Roy, donde realiza una rehabilitación motora con fisioterapeutas, fonoaudiólogos y un equipo profesional que lo sigue en su lenta evolución.

Una de las hijas contó que, al turnarse con su hermana para visitarlo, le muestran fotografías viejas y le ponen sus temas favoritos de chamamé, pero las conversaciones son escasas ya que él no tiene capacidad para tener una conversación fluida. Y, si eso no sucede, el playero se termina poniendo nervioso.

Búsqueda del agresor 

En estos dos meses, la Fiscalía realizó varios allanamientos para dar con el paradero del joven de 17 años: tres fueron en domicilios particulares de las calles Victoria, El Tiziano y Miguel Ángel, en el partido bonarense de Moreno. En este último, fueron confiscados ocho celulares y un grabador.

Luego se efectuaron otras procedimientos en tres casas casi contiguas sobre la calle Juan Jofre de la localidad de Rafael Castillo, donde se secuestraron otros ocho celulares.

Otro allanamiento fue concretado en una vivienda de la calle Baliña al 1300, en Banfield, donde fueron decomisados cuatro teléfonos más, un revólver calibre .32 y una caja con municiones.

El último procedimiento se llevaron a cabo en la Capital Federal, en el barrio de Floresta, sobre el pasaje Haití al 3900. Allí se secuestraron otros nueve celulares, además de un CPU, una notebook y un grabador.

Crónicas Policiales: todas las noticias de hoy