FALLO

El "Hombre Araña" de la avenida Corrientes fue declarado inimputable luego de meterse a los teatros por los techos

La decisión judicial fue tomada con base en las conclusiones del Cuerpo Médico Forense, que determinó la “falta de capacidad del imputado para comprender sus actos debido a su estado mental”.

Un sujeto que fue apodado el “Hombre araña” de la calle Corrientes por haber ingresado a los techos de dos teatros porteños, causó conmoción en la opinión pública y, luego de cuatro meses, la justicia lo declaró inimputable. Esta decisión fue dictada por el juez Alejandro Adrián Litvack, del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°37 de la Ciudad de Buenos Aires. Otro de los casos policiales impactantes de la jornada.

La decisión judicial se tomó como parte de las conclusiones del Cuerpo Médico Forense, tras las cuales el magistrado determinó la falta de capacidad del imputado para comprender sus actos debido a su estado mental. 

Litvack ordenó que el sobreseído inicie un tratamiento psiquiátrico ambulatorio bajo supervisión adecuada para asegurar su rehabilitación y minimizar futuros riesgos.

 

Este sujeto es una persona de 50 años, identificada como D.M. y que vive en situación de calle, y los incidentes que protagonizó ocurrieron la noche del 13 de junio pasado. Primero fue descubierto en el teatro Metropolitan y luego en el Multiteatro Comafi, ambos ubicados a menos de una cuadra de distancia en la avenida Corrientes.

¿Cuándo y cómo ocurrieron los hechos?

Una llamada de una vecina al 911 esa noche alertó sobre un hombre que se desplazaba por los techos del Metropolitan, donde se presentaba la obra “Un barco llamado Loperman”

La función se detuvo cuando los asistentes escucharon gritos repetitivos: “¡Estoy acá! ¡Estoy acá!”. Instantes después, el personal del teatro advirtió de dónde provenían: era este hombre que estaba colgado de la parrilla del escenario, una estructura utilizada para mover escenografías y luces.

Efectivos de la Policía de la Ciudad llegaron rápidamente y bajaron al sospechoso, a quien notaron un tanto borracho y un poco desarreglado, a pesar de que vestía saco negro, camisa blanca, pantalón negro, zapatillas y no usaba corbata y comprobaron que no tenía antecedentes penales. Entonces, como lo único que había hecho era llegar por los techos para meterse en la parrilla del escenario, lo dejaron ir.

 

 Uno de los episodios tuvo lugar en el Multiteatro Comafi (Imagen ilustrativa).
 Uno de los episodios tuvo lugar en el Multiteatro Comafi (Imagen ilustrativa).

Más tarde, a las 23.23, otra llamada de otra vecina al servicio de emergencias reportó la presencia de un hombre en la azotea del Multiteatro Comafi, pidiendo ayuda para bajar. “El hombre me gritaba -relató la segunda mujer que se comunicó con el 911-. Decía que había ido a ver una obra de teatro y que había terminado en el techo sin saber cómo. Y quería que yo lo ayudara a salir, pretendía meterse en mi casa. Me gritaba que íbamos a estar bien y que no nos iba a hacer nada. Yo le gritaba que se fuera. Estaba muy nerviosa, me temblaban las manos”.

La Policía, junto con empleados del lugar, revisó minuciosamente las instalaciones, hasta que finalmente encontraron al intruso escondido entre unas macetas en un patio adyacente a la oficina de Carlos Rottemberg, dueño del recinto. 

En la oficina del empresario solo se halló el vidrio de una ventana roto y unos papeles revueltos. Al margen de eso, no se reportaron robos ni daños significativos en ninguno de los teatros.

¿Qué dice la investigación?

Por otra parte, no hubo evidencia de que D.M. haya intentado cometer un delito, de hecho, el hombre no pudo explicar claramente sus acciones, aunque mencionó ser admirador de Rottemberg. 

Testigos describieron su comportamiento como errático, alternando entre estados de aparente ebriedad y sobriedad. Posteriormente, al ser indagado, simplemente afirmó: “Estaba borracho, no recuerdo cómo terminé ahí y no recuerdo nada. No voy a contestar preguntas”.

Los informes médicos corroboraron que su capacidad volitiva y cognitiva estaba alterada debido a su elevado consumo de alcohol, manifestado en su “marcha atáxica” y “aliento etílico”. El juez dispuso que le realizaran estudios complementarios para saber si era imputable. 

El peritaje concluyó que el sujeto sufría una “alteración de las facultades” que imposibilitaba comprender sus actos. En la evaluación se describió un cuadro de “exaltación afectiva” y “alteración del control inhibitorio”.

Crónica Policiales: todas las noticias de hoy

 

Esta nota habla de: