Roque Garay, el padre de Emanuel, el cadete asesinado por instructores policiales en La Rioja, efectuó una grave denuncia en relación a aprietes de un fiscal para que en el certificado de defunción se declarara muerte dudosa. A su vez, el hombre dijo haber recibido 5 llamados intimidatorios para cambiar los motivos del fallecimiento de su hijo e incluso afirmó que los facultativos del hospital fueron amenazados de ir presos si no firmaban en blanco el certificado de defunción del muchacho.

Garay afirmó que "cadetes más grandes también maltrataron" a la infortunada víctima, que pereció el sábado pasado. "El único objetivo era sacarlos para que no pasen el examen", añadió Garay, quien sostuvo que "nunca pensé que lo iban a matar compañeros míos" (en referencia a su condición de personal policial riojano).

Mientras tanto, Lucía, quien es hermana del cadete Luis Oropel, que se recupera en un sanatorio de la provincia Córdoba, tras el episodio que padeció en el interior de la Academia de Policía de La Rioja, dijo este martes que "en el entrenamiento murió" el "sueño" del joven "de ser efectivo policial".

Lucía contó que "Luis insistía desde hace tiempo en que deseaba ser policía y que quería capacitarse". "Finalmente había logrado ingresar a la academia policial de La Rioja, aunque en el entrenamiento murió su sueño", manifestó la consternada mujer. En tal sentido, Lucía dijo que su hermano "sintió que su vida estuvo en riesgo y no quiere saber nada con volver a ese lugar. Más allá de que está recuperando toda su función de bienestar en general, seguramente quedarán secuelas que necesitan tratamiento psicológico".