El cantante L-Gante el viernes deberá presentarse a la audiencia preliminar al juicio en el que está acusado por violación de medidas a la cuarentena, que tiene una pena máxima de dos años de prisión.

Si bien había sido sobreseído en la causa por la fiesta clandestina que tuvo lugar en la sede del polideportivo del Club Atlético Vélez Sarsfield la madrugada del 1 de abril de 2021, porque se condideró que el cantante no habría sido el detonante de la aglomeración de gente en las instalaciones. Pero la Cámara lo rechazó y ahora se debe poner una fecha al debate o el cantante podría aceptar la suspención del juicio a prueba, conocido como probation.

El viernes a las 12 se presentará junto a su abogado, Alejandro Cipollla en el Juzgado Penal, Contravencional y de Faltas 3, según confirmó en exclusiva a cronica.com.ar.

 

En la sede del polideportivo del club Vélez se produjo un encuentro al que asistieron entre 80 y 100 personas y contó con la presencia del cantante. El secretario de actas de Vélez, alegaron que no se había tratado de una fiesta clandestina sino “de un cumpleaños cuyo permiso fue solicitado por un socio y autorizado por el club”.

A cuatro meses solicitaron la elevación a juicio. La defensa del músico, se opuso y en su lugar, elevó un pedido de sobreseímiento.

"Con el fallo de la Cámara la causa de volvió a abrir", explicó Cipolla.

"Es una locura. Él fue a trabajar. Nosotros presentamos los contratos. No dependía de él la cantidad de gente, ni la seguridad. Estaba puesto por escrito que la seguridad  no dependía de él. Es rídicula esta situación", considera el abogado.

"Esta es la audiencia previa al juicio y él tiene la obligación de estar presente. Es de manera presencial. O aceptamos la alternativa a juicio o se pone fecha al debate oral", explicó Cipolla.

"No se puede acusar a alguien por trabajar, es una medida muy clasista", consideró el defensor. 

 L-Gante fue "contratado para cantar en un evento", del cual "no fue organizador", por lo que "no se puede imponer una pena a una persona que va a trabajar y no tiene control ni dominio sobre la situación", considera Cipolla.

 

"Esta situación se generó por una falta de seguridad en la persona que lo contrató, ya que cuando lo hicieron se requirió seguridad para que la gente no se acerque al L-Gante, así como todos los protocolos", explicó el letrado a este medio  cuando fue el sobresimiento.

Y sostuvo: "La fiesta se dio en un contexto en que estaba todo habilitado".

 

Crónica Policiales: todas las noticias de hoy

 

 

Ver comentarios