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La Justicia rechazó el pedido de los presuntos testaferros de Toviggino para suspender la investigación de la mansión

La Cámara en lo Penal Económico rechazó el pedido de la defensa para frenar el expediente durante enero. La Justicia investiga la propiedad de 17 millones de dólares que figura a nombre de una jubilada y un monotributista.

La Justicia dictó un fallo clave que impide que la investigación sobre la lujosa mansión en Pilar, vinculada a Pablo Toviggino, mano derecha de Claudio “Chiqui” Tapia, se detenga por el receso veraniego. La Cámara en lo Penal Económico ratificó la decisión del juez federal Marcelo Aguinsky y confirmó que la causa seguirá vigente durante la feria judicial desestimando la estrategia de la defensa para ganar tiempo.

La resolución golpea directamente a Luciano Pantano y Ana Conte, señalados como los presuntos testaferros del tesorero de la AFA. A través de su abogado, los imputados habían solicitado suspender los plazos procesales y postergar las medidas de prueba, pero el Tribunal consideró que la gravedad de los hechos y la naturaleza de las pruebas recolectadas hasta el momento exigen que la investigación avance sin dilaciones, incluso durante la feria judicial. 

El foco es una imponente propiedad ubicada en el exclusivo barrio Ayres Plaza. Oficialmente, el inmueble fue adquirido en mayo de 2024 por la firma Real Central S.R.L., integrada por Pantano y Conte, por un valor declarado de 1.800.000 dólares. Sin embargo, los números no cierran para los investigadores: una pericia oficial tasó la finca en cerca de 17 millones de dólares, una cifra astronómica que no guarda relación con el perfil económico de los compradores.

 

La lupa judicial está puesta sobre la capacidad financiera de los titulares. Conte es una jubilada y su hijo un monotributista, condiciones que parecen incompatibles con la compra de una propiedad de semejante envergadura. Para la Justicia, existen sospechas fundadas de que la sociedad mencionada funciona como una pantalla para ocultar que el verdadero beneficiario detrás de la operación sería el propio Toviggino.

Los registros de la propiedad revelan un curioso "pasamanos" de titularidad. Pantano figuró inicialmente como dueño en 2021, pero a principios de 2023 el inmueble pasó a nombre de su hermano, Diego Fabián Pantano. Este movimiento constante de nombres es interpretado por los peritos como una posible maniobra para disimular la verdadera propiedad del bien y dificultar el rastreo de los fondos.

Pero los papeles no son lo único que une a los Pantano con el dirigente de la AFA. En el expediente constan las planillas de ingresos al country Ayres Plaza, donde figuran como invitados habituales personas del círculo íntimo de Toviggino, entre ellos su propio hijo, Máximo Toviggino. Esta presencia frecuente en la mansión refuerza la hipótesis de que la casa, en la práctica, era utilizada por la familia del dirigente.

 

La investigación cuenta con pruebas obtenidas en el mundo digital. Una fotografía publicada en redes sociales por la propia Conte se convirtió en una pieza relevante del rompecabezas. En la imagen se observa a los hermanos Diego, Luciano y Norberto Pantano compartiendo un momento de relax a bordo de un yate, lo que para los investigadores evidencia un nivel de vida suntuoso que no se condice con sus declaraciones ante el fisco.

 

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