Lourdes Espíndola tenía 25 años, era madre de un nene de 6 años e integraba el Comando de Patrullas de Moreno. Al momento del asalto, salía de cumplir un servicio de Policía Adicional (Polad) en la estación peaje Quintana, en la Autopista del Oeste, en Ituzaingó. Mientras esperaba el colectivo para volver a su casa, fue abordada por dos motochorros que la balearon tras forcejear con ella y le robaron el arma reglamentaria.

La oficial de la Policía Bonaerense registró una herida de arma de fuego en el cuello, en la "región supraclavicular izquierda, presentando lesión carótida y traqueal" con abundante pérdida de sangre, según el último parte médico. Espíndola tiene muerte cerebral y la familia de la joven decidió donar sus órganos.

Así la despidió su marido, Fernando Altamirano, en Facebook 
 

Antes de que recibieran la triste noticia de que la policía tenía muerte cerebral, Altamirano se aferraba a la esperanza, al milagro, y le pedía a la gente que rezara por su esposa.