Premio Nobel de la violencia para estos salvajes motochorros. Michael Rosbash, último ganador del premio Nobel de Medicina, fue violentamente asaltado por delincuentes en moto sobre el mediodía de este jueves en Ciudad Universitaria, en el barrio porteño de Belgrano, lugar que visitaba y adonde había ido para recibir un doctorado honoris causa.

La entrega de esta distinción fue suspendida por culpa de estos maleantes y las autoridades de la Facultad de Ciencias Exactas reclamaron seguridad para la zona. En septiembre del año pasado, otro ganador del prestigioso premio fue víctima de un asalto: nada menos que uno nuestro, el argentino Adolfo Pérez Esquivel, Nobel de la Paz en 1980.

Rosbash, el científico estadounidense, fue abordado este jueves por dos ladrones cuando se trasladaba en el auto del profesor Omar Coso. Frente al Instituto de Fisiología, Biología Molecular y Neurociencias, los delincuentes los amenazaron con un arma y rompieron la luneta trasera del vehículo. Luego tomaron varios objetos personales y huyeron.

"Los ladrones actuaron con total impunidad, porque en la zona estaba lleno de policías por el partido de River en el estadio Monumental", informaron fuentes universitarias. Junto a sus compatriotas Jeffrey C. Hall y Michael W. Young, Rosbash fue galardonado con el premio Nobel de Medicina 2017, por sus "descubrimientos de los mecanismos moleculares que controlan el ritmo circadiano".

Los premiados explicaron "cómo plantas, animales y humanos han adaptado su ritmo biológico" para "sincronizarlo con las rotaciones de la Tierra", lo que se entiende como el "reloj biológico", y que se aplica tanto al jet lag que producen los viajes transatlánticos como a la función clorofílica de las plantas.

La Facultad de Ciencias Exactas suspendió el acto de entrega del reconocimiento a Rosbash y emitió un comunicado, en el que denunció que los robos son usuales en la zona. "La comunidad que desarrolla sus actividades habituales en Ciudad Universitaria convive diariamente con robos, hurtos y otras situaciones de violencia. Desde hace varios años, la facultad, a través de sus autoridades, viene denunciando frente al rectorado y el gobierno de la ciudad la situación de desidia y abandono que sufre el predio, sin obtener hasta el momento una respuesta que permita dar una solución satisfactoria a la misma", afirmó la entidad.