En las últimas horas la muerte de Valentino Blas Correas, de 17 años, sacudió a la provincia de Córdoba. El menor de edad murió de un balazo en la espalda, tras una persecución policial: ¿Qué sabemos de este caso de "gatillo fácil"?  

El pasado miércoles en horas de la noche, Blas y tres compañeros se juntaron a comer unas pizzas en un bar del Centro cordobés. Eran tres varones y una joven novia de uno de ellos. La idea era juntarse después en el domicilio de otro compañero durante la madrugada, relató el medio local La Voz.

Antes de ello, habían quedado en ir a buscar a un quinto amigo a su casa de Parque Horizonte, en la zona sur de la ciudad. Luego, subieron a bordo de un auto Fiat Cargo, uno de los pibes se sentó adelante, junto a su novio. Atrás yacían Blas y otros dos chicos.

El orificio de bala en la luneta del rodado involucrado (gentileza La Voz).

La Voz detalla que tras recorrer 500 metros por avenida Vélez Sársfield, el que iba al volante dobló mal en la rotonda de barrio Las Flores y volvió en sentido contrario a la avenida de Circunvalación. Al percatarse del error, a la altura de la planta de Telefe Córdoba, giró de manera imprudente en "U". Movimiento que provocó que dos motociclistas que iban por esa avenida en dirección al Centro los increparan, lo que originó un intercambio de insultos e improperios.

Sin embargo, esto no pasó a mayores, hasta que otra vez en la rotonda de Las Flores la moto alcanzó al Argo y el que iba de acompañante en el rodado menor le asestó una patada a un espejo retrovisor del auto, que cayó al asfalto. El conductor del auto frenó, la joven que iba sentada a su lado se bajó y recogió el espejo.

Al arrancar nuevamente, continuaron por Vélez Sársfield y apenas pasaron por el puente de la Cruz Roja, divisaron un retén policial apostado en la misma avenida, a la altura del Pablo Pizzurno. Dos móviles cruzados sólo daban paso por un carril central en el que un policía les hizo señas de que frenaran.

Los muchachos involucrados contarían luego a sus familias que ellos creyeron que los de la moto los habían denunciado por el altercado.

Los investigadores indican que en realidad era un control de rutina que suele estar apostado allí, aunque la primera versión policial insistió en que se había dispuesto un "cerrojo" para atrapar al Argo por una supuesta denuncia que no consta en ninguna parte.

¿Qué pasó en el control?

Apenas el policía que les hacía señas se hizo a un lado, creyendo que los ocupantes del auto iban a frenar, el conductor aceleró para escapar de allí. Hasta el momento no está claro qué llevó al conductor a evadir el control.

La secuencia que quedó registrada en las cámaras que ya están en poder de la fiscalía muestra, según las fuentes consultadas, que en ese momento los policías abrieron fuego contra el Argo.

Según precisa La Voz, en cada uno de los móviles estacionados para reducir los carriles en ese control, había una dupla compuesta por una mujer y un varón. De acuerdo con los registros, sólo los varones fueron los que dispararon.

El dato, que hasta ahora no se conocía, es revelador: no fue una persecución a los tiros, sino que dispararon policías de a pie al lado de sus móviles, siempre según se sospecha

"No puedo moverme, estoy herido" - Valentino Blas Correas.

El conductor del auto aceleró aún más y dobló por la rotonda de Las Américas. En contramano logró cruzar Ambrosio Olmos y se insertó en calle Obispo Trejo. Antes de llegar a Brasil, los que iban atrás le gritaron que frenara, que se querían bajar.

Los dos pibes que iban en los extremos abrieron las puertas y le dijeron a Blas que también se bajara. "No puedo moverme, estoy herido", les dijo. Recién entonces, todos en el auto se dieron cuenta de que uno de los balazos que había traspasado la luneta lo había alcanzado a la altura del omóplato.

El que manejaba decidió actuar rápido y aceleró con las dos puertas de atrás abiertas y Blas sentado. Los dos amigos de Correas que bajaron recién se enterarían de que el damnificado había muerto varios minutos después, cuando llegaron a pie al lugar donde se iban a juntar.

Una clínica se negó a atender a Blas

El conductor del Argo y su novia comenzaron a bajar a toda velocidad por Chacabuco, hasta que se detuvieron frente a la clínica Aconcagua. Donde frenó para pedir auxilio por Blas. Según su relato, no lo quisieron atender, algo que también se investigará a nivel judicial.

Volvió al auto e intentó arrancar en dirección al Hospital de Urgencias. Un móvil policial le cortó el paso en Chacabuco y Corrientes. Blas ya no respiraba. El reloj ya marcaba las 0.30 de este jueves. La Fiscalía de Distrtio 1 Turno 3, a cargo de José Mana, aseguró que no hay registros de denuncias contra el Argo en el 101 ni en la frecuencia policial.

Pero la historia no termina ahí, debido a que varios minutos pasaron hasta que la Justicia fue anoticiada de la muerte de Blas. Los peritos de la Policía Judicial trabajaron de manera veloz en Chacabuco y Corrientes, ya que en realidad esa no era la escena del crimen. De todos modos, el auto y el cuerpo de Blas ya habían sido manipulados por policías.

Las pericias del hecho

Cuando fueron al puesto de control de Vélez Sársfied, los peritos también observaron que la escena ya había sido alterada. No obstante, contabilizaron al menos cinco balazos policiales en el Argo: dos en la luneta, dos en la chapa y uno en el baúl. Hay un dato que fue subrayado en el peritaje: dos balazos ingresaron por el mismo orificio de la luneta. "Esto sólo lo hace un tirador experimentado", confiaron las fuentes consultadas.

Peritos de Balística, de Huellas y Rastros, de Fotografía, de Medicina Legal, de Planimetría y de Química aún trabajan para intentar establecer qué sucedió.

Uno de los chicos que iba sentado al lado de Correas en el auto aún no entiende qué sucedió: descubrió que uno de los balazos policiales le había atravesado el buzo sin herirlo y terminó por impactar en el cabezal de uno de los asientos de adelante.

El vehículo siendo peritado por personal policial.

Otro episodio generó bastante ruido en Tribunales 2. Los policías aseguraron que un testigo no identificado había visto cómo desde el auto Argo arrojaban un objeto en dirección al Pablo Pizzurno, y al rastrillar esa zona encontraron un viejo revólver 22 en una bolsa.

Tanto en Jefatura como en Tribunales desconfían mucho de esa versión. Sospechan de un arma "plantada". Más cuando el que señaló dónde estaba el arma era uno de los policías que a media mañana terminaría imputado y detenido. "Un revólver oxidado al que le faltaban partes, que no podía ser utilizado", lo describió una alta fuente policial.

"Descarto totalmente la versión de que los chicos iban armados. Indudablemente está plantada el arma", aseguró Julio Herrera Martínez, abogado de uno de los jóvenes que sobrevivieron al tiroteo.

El medio cordobés precisó que la fiscalía solicitó que los cuatro jóvenes del Argo que ahora son testigos clave de todo lo sucedido fueran sometidos a una prueba de dermotest para determinar si dispararon algún arma o no.

"El policía que ya lleva un arma en la guantera para plantarla es un asesino, porque ya está pensado que puede matar a alguien sin justificación", concluyó con severidad una de las fuentes consultadas.

La fiscalía y el Tribunal de Conducta Policial identificaron a las dos duplas de las patrullas apostadas en ese retén: Yamila Martínez y Lucas Gómez, y Wanda Esquivel y Javier Alarcón. Primero se evaluó imputar y detener a los cuatro, ya en situación pasiva.

Pero el cotejo de las cámaras de seguridad inclinó la balanza, por ahora, sólo en contra de los varones. Lucas Gómez (35) y Javier Alarcón (31) fueron detenidos minutos después de las 11, imputados de homicidio calificado agravado por el uso de arma de fuego. Ambos son cabo primero y tienen más de ocho años en la fuerza.

Antes de ser indagados, ellos habrían dicho que intentaron detener el Argo para corroborar la versión del altercado con los motociclistas. Ahora, están callados y analizan qué estrategia defensiva van a seguir.

  

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