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Crimen de Diego Fernández Lima: buscan el arma homicida enterrada en el jardín donde hallaron sus restos 41 años después

El EAAF vuelve a excavar en la casa de Coghlan tras la detección de una anomalía subterránea con georradar, cerca de la fosa donde apareció el cuerpo del adolescente asesinado en 1984.

La Justicia ordenó una nueva excavación en el jardín de la vivienda de Cristian Graf, en avenida Congreso al 3700, en el barrio porteño de Coghlan, en busca del arma con la que asesinaron a Diego Fernández Lima hace más de 40 años.

El procedimiento está a cargo del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), que ingresará al domicilio por orden judicial. La medida surge luego de que efectivos de Gendarmería Nacional detectaran mediante un georradar una anomalía subterránea en el terreno, en un punto cercano a la fosa donde hace un año fueron hallados los restos de la víctima.

Según consta en la causa, Diego fue atacado por la espalda con al menos dos armas blancas. El juez Alejandro Litvak ordenó además una medida de "no innovar" sobre el patio trasero por 60 días, prohibiendo cualquier modificación en el terreno hasta que finalicen las tareas forenses.

El estudio con georradar realizado el 4 de mayo no arrojó hallazgos concluyentes, pero detectó un punto específico cercano a la tumba original y a la misma profundidad que llamó la atención de los peritos. Eso fue suficiente para que la División Prospección Geofísica de Gendarmería recomendara al fiscal Martín López Perrando volver a intervenir el sector con una excavación más profunda.

El lugar donde se encontró el cuerpo de Diego Fernández Lima 41 años después de su asesinato.
El lugar donde se encontró el cuerpo de Diego Fernández Lima 41 años después de su asesinato.

El objetivo, según expresó el propio juez Litvak en su resolución, es dar con los restos óseos faltantes y con "el arma utilizada para dar muerte" a Diego Fernández.

La historia: 16 años, uniforme escolar y 40 años de búsqueda

Diego Fernández Lima tenía 16 años cuando desapareció el 26 de julio de 1984. Ese día volvió del colegio, almorzó con su madre Irma -hoy de 87 años- y salió sin dar detalles. Fue visto por última vez en la esquina de Naón y Monroe, en Belgrano. Vestía su uniforme escolar.

Esa noche, sus padres intentaron radicar la denuncia en la comisaría 39. La respuesta policial fue brutal: "Se fue con una mina, ya va a volver".

La nota en Crónica que fue el único eco

Durante 40 años, la familia repartió panfletos y buscó aparecer en los medios. Solo consiguieron una nota en la revista ¡Esto!, publicada por Crónica en mayo de 1986. Allí, su padre Juan Benigno denunció la inacción policial: "La Policía dice que tiene tres mil casos iguales. Ya dan por sentado que él se fue, y no que me lo robaron".

Juan murió en un accidente de tránsito sin saber qué había pasado con su hijo. Siempre creyó que Diego había sido secuestrado por una secta. Su madre sigue esperando respuestas.

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