Falso boxeador abría los casilleros de sus compañeros y les vaciaba las tarjetas con un posnet propio
Un hombre de 39 años fue detenido dentro de un gimnasio. Utilizaba una terminal inalámbrica vinculada a su propio negocio para realizar cobros millonarios presenciales sin levantar sospechas.
Un hombre de 39 años fue detenido el miércoles por la noche en la ciudad de Rosario, acusado de cometer una millonaria estafa contra los clientes de un gimnasio al que asistía.
El monto global de las operaciones fraudulentas denunciadas hasta la fecha asciende a los 25 millones de pesos.
El acusado se aprovechaba el momento en que los socios realizaban sus rutinas físicas para abrir los casilleros del vestuario, tomar las tarjetas de crédito y procesar pagos electrónicos de forma inmediata.
Según determinaron los investigadores utilizaba un dispositivo de cobro inalámbrico vinculado a un comercio de su propiedad y luego regresaba los plásticos a su lugar, evitando que las víctimas notaran el faltante en el acto.
La detención se concretó alrededor de las 21.30 en las instalaciones del Brothers Fitness Club. El personal policial irrumpió en el lugar durante un operativo derivado de las denuncias radicadas por los damnificados y trasladó al imputado a la comisaría.
La investigación judicial quedó a cargo del fiscal de la Unidad de Flagrancia, Damián Cimino, quien coordina las pericias sobre los elementos secuestrados y evalúa el alcance de la defraudación.
Denuncia
El caso comenzó a esclarecerse a partir de la presentación de una mujer de 36 años, socia del complejo de entrenamiento, quien detectó reiterados consumos no autorizados en el resumen de sus cuentas bancarias.
Según confirmaron fuentes policiales, la denunciante ya sospechaba del comportamiento del acusado por pérdidas previas dentro del predio. Ante la repetición de las irregularidades, solicitó a los responsables del comercio la revisión de los registros fílmicos internos para intentar identificar el origen de los movimientos financieros.
Las cámaras de seguridad de la institución captaron de manera directa la metodología empleada por el implicado durante sus jornadas de boxeo. Las imágenes exhibieron cómo el individuo recorría el sector de los lockers y lograba vulnerar las puertas de los compartimentos, las cuales poseían un sistema de traba manual de media vuelta sin candados de seguridad.
Una vez que tenía las tarjetas las aproximaba al lector electrónico portátil que llevaba consigo y, una vez aprobada la transacción presencial, las restituía a los bolsos de los damnificados.

