Cáceres y un intento de robo que casi termina con su vida

Diez años atrás, un grupo de delincuentes -en su mayoría menores de edad-, lo baleó cuando quiso llevarse su vehículo. Perdió la vista en su ojo derecho y aún se desplaza en silla de ruedas, pero no les guarda rencor. Crónica HD dialogó con el ex futbolista, quien dio su punto de vista sobre la baja de imputabilidad.

El 1 de noviembre de 2009, Fernando Cáceres casi pierde la vida. El defensor central que pasó por Argentinos Juniors, Boca e Independiente e incluso del Seleccionado Argentino, regresaba de Merlo en su auto con una mujer. En Gaona y Falucho, una esquina de la localidad bonaerense de Ciudadela lo interceptó un grupo de jóvenes -la mayoría menores de edad- en un Fiat Siena robado.

Eran casi las tres de la madrugada y Cáceres iba en un BMW. Le exigieron que frenara y él disminuyó la velocidad. A pesar de ello, le dispararon al menos dos veces. Uno de los proyectiles ingresó por su ojo derecho y se le incrustó en la cabeza. Está en manos de Dios y de los médicos. Estamos trabajando para salvarle la vida", había indicado quien ocupaba el cargo de ministro de Salud de la provincia de Buenos Aires, Alejandro Collia

Cáceres y un intento de robo que casi termina con su vida
Fernando Cáceres fundó su propio club de fútbol donde dirige a niños de zonas vulnerables.

 

El 5 de enero de 2010 fue externado y comenzó con su rehabilitación. Su destino fue la silla de ruedas, perdió la vista en el ojo en que ingresó el proyectil y sufrió severas secuelas faciales. En 2013, fundó el Fernando Cáceres Fútbol Club, un equipo en el cual juegan chicos de las zonas más vulnerables de La Matanza. Se trata de su granito de arena para intentar que no caigan en la violencia y para proveerles herramientas para un futuro mejor. Una salida más trabajosa sin duda, un labor previo para evitar el castigo: si un chico está contenido y ocupado en un ámbito saludable como es el deporte, no tiene que delinquir.

"Saliendo de la Villa Carlos Gardel, donde nací, crecí y fui feliz, cuatro adolescentes mayores de 15 años y menores de 18, quisieron robarme, hace 8 años. Me dispararon. Y ese balazo me produjo la pérdida de un ojo, además de la perforación del cráneo, que me dejó internado varios meses, antes de una larga rehabilitación. Todo fue muy duro y doloroso, sí, pero no por eso contarán conmigo para apoyar una baja en la edad de imputabilidad, porque no soluciona nada y porque sólo contribuye a seguir obturando las vías que necesitan los chicos para desarrollarse", escribió en el 2017 en la revista La Garganta Poderosa.

Esta nota habla de: