La Corte Suprema dejó firme la condena a un médico policial: creyó que un detenido estaba borracho, no vio el golpe en la cabeza y murió
Cristian Fabio Barrera revisó a Rubén Suárez, de 18 años, en el patio de una comisaría de Cruz del Eje y lo mandó de vuelta al calabozo. Horas después, el joven murió por un traumatismo craneoencefálico. El médico fue condenado a tres años en suspenso e inhabilitado para ejercer la medicina por cinco años.
La Corte Suprema de Justicia de la Nación dejó firme la condena a tres años de prisión en suspenso del médico policial Cristian Fabio Barrera, quien en 2007 no advirtió el traumatismo craneoencefálico que padecía un joven detenido en la comisaría de Cruz del Eje, provincia de Córdoba, y lo mandó de regreso al calabozo. Horas después, el detenido murió. Los jueces Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti rechazaron por inadmisible el recurso de queja de la defensa.
Todo ocurrió en la madrugada del 15 de octubre de 2007. Rubén Orlando Suárez, de 18 años, estaba detenido junto a su padre por una gresca en una asociación gauchesca. Desde la celda, el joven comenzó a quejarse de dolores abdominales y malestar general. Su padre pidió a gritos que lo atendiera un médico.
A las 4.30, Barrera se presentó en la comisaría y ordenó sacar al joven al patio para revisarlo. Según la acusación, el profesional examinó a Suárez "de manera descuidada": no detectó un golpe en el hueso parietal izquierdo y confundió los síntomas neurológicos con signos de ebriedad. Dictaminó que el detenido podía volver al calabozo. Entre las 7 y las 8 de la mañana, Suárez se descompensó y murió como consecuencia del traumatismo craneoencefálico.
El juicio y la condena
En octubre de 2021, la Cámara en lo Criminal de la ciudad de Deán Funes condenó a Barrera como autor responsable de homicidio culposo, mediante juicio abreviado. La pena incluyó los tres años de prisión condicional y la inhabilitación especial para ejercer la medicina por cinco años.
El Tribunal Superior de Justicia de Córdoba rechazó el recurso de casación en agosto de 2025 y fue contundente: "algunos síntomas de depresión del sistema nervioso central pueden confundirse con ebriedad, pero un examen neurológico simple los diferencia". El tribunal concluyó que existió una "conducta negligente e imperita" del profesional que privó al detenido de "una probabilidad razonable de sobrevida por falta de derivación y atención médica adecuada". La defensa llevó el caso a la Corte Suprema, donde corrió la misma suerte.

