Liberan antes a enfermero violador y lo autorizan a ejercer su profesión

Ocurrió en Quilmes. El trabajador de la salud fue condenado a 5 años de prisión y en unos meses hubiese cumplido su pena, pero un juez decidió que salga antes. 

Por Florencia Guerrero 
fguerrero@cronica.com.ar 

Hilda Sayavedra tiene 65 años, y lleva más de una década sufriendo a la Justicia bonaerense. En 2006, luego de una internación de urgencia en el Hospital Evita Pueblo de Berazategui, la mujer denunció al enfermero Jacinto Ponce por violación. Pasaron 11 años para que el hombre fuera condenado, pero ahora un juez lo dejó libre y le devolvió la matricula, por lo que podría ejercer su profesión.

"Soy una mujer grande y víctima de un violador y ahora encima tengo que estar asustada. Vivo con el miedo de que les haga algo a mis hijas o a mi nieta. El juez dice que este criminal tiene derechos, ¿y los míos?", le dijo a Crónica la víctima, que comenzó su pesadilla un 19 de marzo de hace catorce años, cuando fue internada con fortísimos dolores abdominales, vómitos y la piel con tonalidad amarilla.

"Me diagnosticaron pancreatitis, con cálculos en la vesícula", recuerda Hilda. La noche del 25 de marzo, Hilda y su compañera de habitación, Alejandra, fueron atendidas por el enfermero Ponce, quien las durmió con pastillas y un potente somnífero en el suero. "Apenas lo puso me desmayé, cuando desperté a las 5 de la madrugada charlé con Alejandra y nos dimos cuenta de que nos había manoseado", según explicó la víctima, su compañera de cuarto no se había dormido totalmente y tenía vagos recuerdos.

 

Las dos mujeres tuvieron la valentía de denunciar el cobarde ataque y el enfermero fue condenado en primera y segunda instancia por "abuso sexual con acceso carnal en concurso real con abuso sexual simple reiterado". La defensa de las víctimas y el fiscal del caso habían pedido una pena de entre 18 y 20 años de prisión, pero el juez Lucas Ceou le fijó un magro castigo de 5 años.

Pero hubo más injusticia en este caso, porque mientras duró el periplo judicial, Ponce nunca fue detenido y siguió trabajando. "Hasta hace tres años logró esquivar la cárcel, gracias a apelar cada sentencia. Esperé siempre en la Justicia, luche sola, peleé mucho por verlo preso, y ahora le dan la libertad y lo autorizan para volver a trabajar como enfermero. ¿Alguien piensa en todas las mujeres que podrían ser víctimas como yo?".

El enojo de Hilda parece bien fundado. El pasado jueves recibió una notificación sobre el beneficio a Ponce, que según el documento al que este diario tuvo acceso, está libre hace tres meses por autorización del juez de Quilmes Federico Merlini. "Se acordaron tarde de avisarme", dijo la mujer, con pocas esperanzas de recibir justicia.

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