Manejaba un Porsche con 2,52 de alcohol en sangre: chocó, escapó y lo agarraron caminando
Minutos después, otro automovilista protagonizó un raid destructivo en Palermo Hollywood y se durmió en el patrullero.
Un conductor con un dosaje que quintuplicaba el límite permitido embistió a una camioneta frente a Aeroparque y se dio a la fuga. Minutos después, otro automovilista protagonizó un raid destructivo en Palermo Hollywood y se durmió en el patrullero.
Los dos graves siniestros viales alteraron por completo el tránsito en las últimas horas en el barrio porteño de Palermo. Ambos episodios, protagonizados por conductores que se encontraban completamente fuera de sí.
Choque y fuga
El primero de los hechos comenzó en la Costanera Norte de la Ciudad de Buenos Aires, justo frente al Aeroparque Jorge Newbery. Allí, el conductor de un lujoso auto marca Porsche impactó de manera violenta contra el lateral izquierdo de una camioneta provocándole serios daños materiales en su estructura.
Lejos de detenerse para asistir a las víctimas del impacto el automovilista aceleró a fondo su vehículo de alta gama y se dio a la fuga a toda velocidad por las avenidas de la zona.
La huida generó una alerta policial. Tras la activación de las cámaras de seguridad y un operativo cerrojo, los efectivos de la Policía de la Ciudad lograron interceptar y detener el rodado unos kilómetros más adelante, a la altura del Planetario Galileo Galilei.
El conductor manejaba con un dosaje de 2,52 gramos de alcohol por litro de sangre. Esta cifra no solo quintuplica el límite legal permitido para conductores particulares en territorio porteño, sino que bordea el estado de coma etílico.
Autos destrozados
Con una diferencia de pocos minutos, la locura vial se trasladó a la zona de boliches de Palermo Hollywood, cuando el conductor de una camioneta inició un raid destructivo en la esquina de Niceto Vega y Humboldt, donde provocó severos daños a varios autos estacionados.
Sin intenciones de frenar a pesar de los destrozos, el hombre continuó su marcha descontrolada hasta el cruce de Fitz Roy y Costa Rica, donde colisionó de forma violenta contra otra camioneta. El descontrol terminó en la intersección de la avenida Santa Fe y Thames, donde las patrullas lograron cortarle el paso.
Totalmente ajeno al peligro al que expuso a los peatones y al desastre que dejó a su paso, se quedó profundamente dormido en el asiento trasero del patrullero.
El automovilista permaneció tres horas durmiendo dentro del móvil policial. Los efectivos debieron esperar ese lapso de tiempo para que recuperara un mínimo de lucidez antes de iniciar su traslado formal hacia la comisaría.
La Justicia dispuso el secuestro de los dos vehículos. Se iniciaron las actuaciones bajo las carátulas de conducción peligrosa y daños materiales.

