El 25 de mayo de 2003, hace hoy 18 años, Néstor Kirchner asumía como presidente de la Argentina. Era el sexto nombre en ocupar ese cargo en 18 meses, luego de la crisis institucional generada con la renuncia de Fernando de la Rúa. Y llegaba al poder en medio de uno de los peores climas sociales y económicos del país. Lo esperaban, entre otros desafíos, la renegociación de una deuda externa por 180.000 millones de dólares.

Sin reservas monetarias, una tasa de desempleo del 24%, un nivel de pobreza que había superado el 55% y un tejido productivo destruido, Kirchner buscaba marcar otro rumbo en la Argentina. Detrás había quedado la negativa de Carlos Menem a participar en el balotaje, lo que automáticamente había convertido al santacruceño en presidente electo. Afrontaba esa tarea con sólo el 22,25% de los votos obtenidos en la primera vuelta de las elecciones.

Después de jurar y recibir la banda presidencial de manos de Eduardo Duhalde, Kirchner comenzó su discurso ante la Asamblea Legislativa. Allí estaba su esposa, Cristina Fernández, por entonces senadora nacional. Y junto a los funcionarios de su gobierno aparecía Alberto Fernández, su jefe de Gabinete. Durante una hora de discurso, dejó en claro lo que serían los ejes de su gestión. Así comenzaba la etapa nacional del kirchnerismo en el país.

Néstor Kirchner: las 15 frases destacadas de su discurso

"Venimos del sur del mundo y queremos fijar, junto a todos los argentinos, prioridades nacionales y construir políticas de Estado a largo plazo para de esta manera crear futuro y generar tranquilidad. Sabemos adónde vamos y sabemos adónde no queremos volver".

"Concluye en la Argentina una forma de hacer política y un modo de gestionar el Estado. Un gobierno no debe distinguirse por los discursos de sus funcionarios, sino por las acciones de sus equipos".

"Hay que reconciliar a la política, a las instituciones y al gobierno con la sociedad".

"Queremos recuperar los valores de la solidaridad y la justicia social que nos permitan cambiar nuestra realidad actual para avanzar hacia la construcción de una sociedad más equilibrada, más madura y más justa. Sabemos que el mercado organiza económicamente, pero no articula socialmente".

"Una sociedad como la que queremos promover debe basarse en el conocimiento y en el acceso de todos a ese conocimiento".

"Al contrario del modelo de ajuste permanente, el consumo interno estará en el centro de nuestra estrategia de expansión. Precisamente para cumplir con esta idea de consumo en permanente expansión, la capacidad de compra de nuestra población deberá crecer progresivamente por efecto de salarios, por el número de personas trabajando y por el número de horas trabajadas".

"Tenemos que volver a planificar y ejecutar obra pública en la Argentina, para desmentir con hechos el discurso único del neoliberalismo que las estigmatizó como gasto público improductivo".

"No se puede volver a pagar deuda a costa del hambre y la exclusión de los argentinos generando más pobreza y aumentando la conflictividad social. La inviabilidad de ese viejo modelo puede ser advertida hasta por los propios acreedores, que tienen que entender que sólo podrán cobrar si a la Argentina le va bien".

"Nuestra prioridad en política exterior será la construcción de una América Latina políticamente estable, próspera y unida con base en los ideales de democracia y justicia social".

"Este proyecto nacional que expresamos convoca a todos y a cada uno de los ciudadanos argentinos, por encima y por fuera de los alineamientos partidarios, a poner manos a la obra en este trabajo de refundar la Patria".

"Sabemos que estamos ante un final de época. Atrás quedó el tiempo de los líderes predestinados, los fundamentalistas, los mesiánicos. La Argentina contemporánea se deberá reconocer y refundar en la integración de equipos y grupos orgánicos, con capacidad para la convocatoria transversal, el respeto por la diversidad y el cumplimiento de objetivos comunes".

"Somos parte de esta nueva generación de argentinos que en forma abierta y convocante, y desde la propuesta de un modelo argentino de producción, trabajo y crecimiento sustentable llama al conjunto social para sumar, no para dividir".

"Me sumé a las luchas políticas creyendo en valores y convicciones a los que no pienso dejar en la puerta de entrada de la Casa Rosada. No creo en el axioma de que cuando se gobierna se cambia convicción por pragmatismo. Eso constituye en verdad un ejercicio de hipocresía y cinismo".

"Soñé toda mi vida que éste, nuestro país, se podía cambiar para bien. Llegamos sin rencores pero con memoria. Memoria no sólo de los errores y horrores del otro. Sino que también es memoria sobre nuestras propias equivocaciones".

"Vengo en cambio a proponerles un sueño: reconstruir nuestra propia identidad como pueblo y como Nación. Vengo a proponerles un sueño, que es la construcción de la verdad y la justicia. Vengo a proponerles un sueño, el de volver a tener una Argentina con todos y para todos".