El Papa Francisco celebró los 40 años del Tratado de Paz y Amistad entre la Argentina y Chile: ¿Qué dijo?
Lo hizo en una ceremonia a la que no asistió el canciller Gerardo Werthein. Destacó la firma de aquel acuerdo evitó una guerra entre ambos países y recordó a la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner.
El papa Francisco encabezó este lunes un acto para recordar el 40º aniversario del Tratado de Paz y Amistad entre la Argentina y Chile. Ocurrió en una ceremonia realizada en la Sala Regia del Vaticano y marcada por la ausencia del canciller Gerardo Werthein, que no asistió debido a las discrepancias surgidas entre el presidente Javier Milei y su par chileno Gabriel Boric.
El acuerdo, impulsado por el papa Juan Pablo II y logrado gracias a la mediación de los cardenales Antonio Samoré y Agostino Casaroli, puso fin a un conflicto entre ambos países por el canal de Beagle. De ahí que el discurso de Francisco haya girado en torno a la paz y la amistad, dos palabras que le dieron el título al Tratado que se firmó el 29 de noviembre de 1984 luego de seis años de negociaciones.
“Espero que el espíritu de encuentro y de concordia entre las naciones, en América Latina y en todo el mundo, deseoso de paz, pueda ayudar a multiplicarse en iniciativas y políticas coordinadas para resolver las numerosas crisis sociales y medioambientales que afectan a las poblaciones de todos los continentes, especialmente a los más pobres”, expresó el Papa en su mensaje.
“Este Tratado constituye un modelo a imitar”, destacó Francisco, en una ceremonia donde la delegación chilena estuvo encabezada por el ministro de Relaciones Exteriores, Alberto van Klaveren, y la argentina fue representada por el embajador ante la Santa Sede, Luis Pablo Beltramino.
En ese sentido, el Sumo Pontífice marcó un contraste y señaló que, cuando se cumplieron 25 años de la firma del acuerdo, se realizó "un acto conmemorativo en el Vaticano, realzado por la presencia de las presidentas de Argentina, la señora Cristina Fernández de Kirchner, y de Chile, la señora Michelle Bachelet”.
“En aquella circunstancia, el Papa Benedicto XVI puso de relieve cómo Chile y la Argentina no son sólo dos naciones vecinas, sino mucho más: 'Son —dijo— dos pueblos hermanos con una vocación común de fraternidad, de respeto y amistad, que es fruto en gran parte de la tradición católica que está en la base de su historia y de su rico patrimonio cultural y espiritual'”, evocó Francisco.
Y continuó en su discurso: "Hoy, a distancia de 40 años, renovamos nuestra gratitud por los esfuerzos de todas las personas que, en los gobiernos y delegaciones diplomáticas de ambos países, dieron su positiva contribución para llevar adelante ese camino de resolución pacífica, cumpliendo así los profundos anhelos de paz de la población argentina y chilena”.
Además, Francisco hizo referencia "a los numerosos conflictos armados en curso, que todavía no se consiguen extinguir, a pesar de constituir heridas dolorosas para los países en guerra y para toda la familia humana. Dios quiera que la comunidad internacional pueda hacer prevalecer la fuerza del derecho a través del diálogo".
"El diálogo -insistió- debe ser el alma de la comunidad internacional”.
En el cierre de su discurso, el Papa denunció “la hipocresía de quienes hablan de paz mientras se enriquecen fabricando armas" y consideró que “hay dos fracasos de la humanidad: Ucrania y Palestina, donde se sufre, donde la prepotencia del invasor prima sobre el diálogo”.

