Por Damián Juárez
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"Hemos regresado a un mundo que nos recibe con los brazos abiertos", fue la frase elegida por Mauricio Macri en su último día en París para resumir su gira europea, que lo llevó por Rusia, Suiza y Francia.

Si bien el mundo hoy observa a Argentina de un modo distinto de la época de Cristina, los anuncios de inversiones no abundaron durante el viaje, más allá de que el Invap logró vender a Holanda un reactor de uso medicinal. Las mayores expectativas están puestas en las inversiones rusas que desembarcarían en el sector energía.

Por lo demás, fue la de Macri una gira más política que económica, donde el Presidente pudo pasearse con su presidencia del G-20, el foro que nuclea a los principales países del mundo que vendrá a la Argentina a fines de noviembre para su cumbre anual.

"Estoy conforme", dijo el líder de Cambiemos a modo de balance en su última jornada en la capital francesa, donde se entrevistó con la alcaldesa local, Anne Hidalgo, y donde compartió tribuna junto al ex presidente Nicolas Sarkozy en un partido de fútbol en el estadio del Parque de los Príncipes.

Según Macri, en el mundo se percibe una "coherencia entre lo que decimos y hacemos en términos de acompañar a la solución de los problemas globales".

También se refirió a las trabas que expresó su colega francés Macron respecto de un acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, pero las minimizó diciendo que "cada uno siempre cuida y espera lograr la transición más acompañada posible para sus respectivos intereses".

"Pero la verdad me sorprendió gratamente la claridad y contundencia con la que el presidente Macron se expresó a favor de llegar un acuerdo, diciendo hay que buscar la forma de balancear las cosas", se mostró esperanzado Macri.

Lo cierto es que las negociaciones con la Unión Europea continuarán en Bruselas, pero Francia tiene temores de que una apertura comercial implique un duro golpe para su sector agro-ganadero, para el cual Argentina representaría una amenaza concreta.

Contra Maduro

Macri también aprovechó, por segundo día consecutivo, para cuestionar al gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela. Al referirse a los comicios venezolanos que tendrán lugar el próximo 30 de abril, el Presidente manifestó: "Argentina no va a reconocer esa elección. Maduro ha tomado el pelo a toda la región y al mundo entero. Ha generado optimismo con intermediaciones de líderes de todas partes del mundo, pero lo único que ha hecho es seguir avasallando los derechos humanos".

Volviendo a la inserción de Argentina en el mundo, Macri manifestó que "lo que vivimos en Davos, con muchísima más intensidad que la vez anterior, es que la gente comenzó a decirse Ah, esto va en serio. Pero también la verdad es que todos esos mensajes que recibimos demandan siempre alguna aclaración más. Lo más importante que marcan es: fijemos reglas de juego claras".

Mañana dejará la agenda internacional y los elogios para Argentina y los cambiará por la dura agenda local: la reforma laboral con oposición gremial, la situación del ministro Triaca y sus ecos que aún resuenan, y la pelea contra el déficit fiscal, que presupone recortes en amplios sectores del Estado.

Para mostrar voluntad desde arriba, el gobierno decidió congelar en 2018 los sueldos de los funcionarios de mayor rango, desde los secretarios de Estado hasta el Presidente.