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Qué lugar tenían las mujeres hace 40 años en la política y quiénes fueron clave en la vuelta de la democracia al país

En una entrevista con Crónica, el historiador Germán Ferrari aporta datos y nombres de lo que ocurría en aquel momento. El clima de esa época para las mujeres y su comparación con la actualidad.

Ocurrió hace una semana en el Congreso. Allí, Cristina Fernández de Kirchner, Claudia Ledesma Abdala y Cecilia Moreau condujeron la Asamblea Legislativa. Por primera vez en la historia del país, tres mujeres abrieron la sesión antes de la llegada de Alberto Fernández y lo acompañaron durante las dos horas de su discurso. Un hito institucional.

Germán Ferrari, autor del libro '1983, el año de la democracia', elige esa escena y recuerda que, hace cuatro décadas, la misma imagen era protagonizada por tres hombres: el vicepresidente Víctor Martínez; Edison Otero, titular provisional del Senado; y Juan Carlos Pugliese, a cargo de la Cámara de Diputados. "La foto del miércoles pasado me parece significativa para mostrar el cambio de época", asegura en una entrevista con cronica.com.ar.

Historiador y docente universitario, Ferrari aporta datos y nombres, al repasar qué lugar tuvieron las mujeres en la vuelta de la democracia y quién fueron clave en ese camino. "Sus espacios estaban restringidos. Eso se veía, por ejemplo, en el Congreso: de los 46 senadores que tenía la Cámara, apenas tres eran mujeres. Y de las 254 bancas que había en Diputados, alrededor de una decena eran ocupadas por mujeres. Estaba marcada la presencia masculina y hasta machista. Había una idea de sociedad patriarcal”, cuenta.

 

-¿Y qué ocurrió con las fórmulas presidenciales? ¿Se repitió el escenario que contabas del Congreso?
-Sólo hubo tres mujeres, todas ellas ocupando el candidato a vicepresidenta y en partidos menores. Una era Silvia Díaz, del MAS; la otra, Catalina Guagnini, del PO y madre de dos hijos desaparecidos por la dictadura; y por último, Elisa Colombo, del FIP. Ella vive y, en la actualidad, es funcionaria en el Ministerio de Ciencia y Tecnología. Si uno ve la lista de gobernadores electos, son todos hombres. Lo mismo con los ministros de Alfonsín.

8M: las mujeres con un papel destacado en 1983

-En ese contexto, ¿cuál fue el protagonismo las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo en el regreso de la democracia?
-Ellas eran nombres propios fuertes en la lucha por la recuperación de sus hijos y nietos. Hablo, entre otras, de Hebe de Bonafini, Estela de Carlotto y María Adela Gard de Antokoletz. En 1983, las Madres realizaron una gira por Europa y se entrevistaron con el Papa Juan Pablo II para difundir y pedir ayuda en la búsqueda de los hijos detenidos desaparecidos. Y en paralelo, las Abuelas hicieron una campaña de difusión muy grande sobre la búsqueda de nietos. El tema acerca de cómo resolver la cuestión de los detenidos desaparecidos atravesaba a los dos partidos mayoritarios y a los vinculados del centro hacia la izquierda, que podían ser el Partido Intransigente (PI) o también un sector de la Democracia Cristiana.

-Más allá de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, ¿qué otras mujeres sin cargo público tuvieron trascendencia en 1983?
-Alicia Moreau de Justo, como dirigente del Socialismo. No me quiero olvidar de Graciela Fernández Meijide, que tenía un hijo desaparecido y formaba parte del Movimiento de Derechos Humanos. Y tampoco de Isabel Perón.

-¿Y qué temas vinculados con la mujer fueron ejes de la campaña aquel año?
-La patria potestad compartida y el divorcio estaban presentes. Y un detalle que encontré, y me pareció interesante, es que ya en aquel momento había un proyecto para crear el Ministerio de la Mujer. El proyecto era motorizado María Esther de Miguel, una escritora que no podríamos calificar como de tendencias de izquierda.

 

-¿Cuáles eran algunas de las características de esa iniciativa?
-Buscaba impulsar desde la jubilación a las amas de casa hasta la protección de la mujer en distintos ámbitos. Y ponía un ejemplo que lo podemos trasladar al día de hoy: ella decía que muchas mujeres tenían miedo los días sábado y domingo, porque cuando volvía el marido de la cancha, según el resultado del partido, les daba una paliza. El tema de la violencia de género estaba incluido en ese proyecto.

¿Qué significaron, en definitiva, las elecciones de 1983 para las mujeres, en especial para las que nunca habían votado?
-Aquellos comicios acercaron a gran cantidad de jóvenes a la participación política. Y la militancia juvenil, en este caso ubicada en las mujeres, fue muy importante. Había una conciencia de ir quebrando, de a poco, la sociedad patriarcal y machista. La mujer estaba relegada, ganaba menos sueldo ante los mismos trabajos que hacía el hombre, no tenía una participación política activa en la representación de los poderes del Estado y en los puestos relevantes del sindicalismo. Esa era una señal muy interesante para ver. Había un movimiento, desde distintos sectores y con diferentes intensidades, para que la mujer pudiera lograr ocupar espacios que antes tenía casi que prohibidos.

 

Por S.T.

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