Mientras esperan conocer detalles del plan que anunciará el gobierno mañana (ver más información en página 4), el presidente de la UIA, Miguel Acevedo, dijo que en el sector no piensan "en una reforma laboral" porque "son los costos laborales el problema" y advirtió que "hoy no se pueden cambiar las reglas del trabajo" en Argentina.

Desde el sindicalismo, el jefe del Smata, Ricardo Pignanelli, consideró que una reforma laboral "no es útil" porque termina generando "precarización del trabajo", y Sergio Sasia, de la Unión Ferroviaria, anticipó que "si el planteo es flexibilizar tareas o generar la polifuncionalidad no lo vamos a aceptar".

Acevedo señaló que el gobierno debería "avanzar en una reforma impositiva más que laboral", al criticar la política de tasas altas, y enfatizó que se busca bajar la inflación "utilizando herramientas monetarias".

Si bien admitió que la actividad "está subiendo en casi todos los rubros", señaló que "no se toma nuevos empleados" porque "son los costos laborales el problema".

Tras señalar que "hay una madurez" para avanzar en un acuerdo entre empresarios y sindicatos, apuntó que "hoy no se pueden cambiar las reglas del trabajo" en Argentina porque "tenemos gremios, tenemos opinión pública, no se puede hacer lo que se quiere".

A su vez, Pignanelli rechazó una eventual reforma laboral al señalar que ese tipo de modificaciones legislativas "en la historia fracasó porque termina siendo la precarización del trabajo".

El jefe del gremio metalmecánico señaló por radio Con Vos que "la reforma laboral no es útil" y señaló que "son los convenios colectivos de trabajo que cada uno tiene lo que se tiene que articular para regular las actividades".

"Si el gobierno hace una reforma, se perjudican ellos mismos", dijo el sindicalista al considerar que "no va a surtir efecto".

Por su parte, el ferroviario Sasia alertó por la misma radio que si bien "no se sabe bien todavía en qué va a consistir la reforma del gobierno", si el "planteo es flexibilizar tareas o generar la polifuncionalidad, no lo vamos a aceptar".

"A mí ningún funcionario me dijo la cosa va por acá", aclaró, y admitió que "nos debemos un debate interno en el movimiento obrero" para diseñar una agenda de temas "que traspase a los gobiernos". El dirigente señaló finalmente que tanto para esa cuestión o la eventual reforma laboral "no hay que temerle al debate".