Por Jorge Cicuttin
@jorgecicu

El 8 de diciembre de 2004 un grupo de presidentes sudamericanos firmaron la Declaración de Cusco. Allí se proclamaba que “siguiendo el ejemplo del Libertador Simón Bolívar, del Gran Mariscal de Ayacucho Antonio José de Sucre, del Libertador José de San Martín, de nuestros pueblos y héroes independentistas que construyeron, sin fronteras, la gran Patria Americana e interpretando las aspiraciones y anhelos de sus pueblos a favor de la integración, la unidad y la construcción de un futuro común, hemos decidido conformar la Comunidad Sudamericana de Naciones”. Fue el comienzo de la Unión de Naciones Suramericanas, más conocido como Unasur. Un grupo que promovió la unidad política y social de la región desde una mirada progresista y de lucha por la igualdad de los pueblos sudamericanos.

Allí estaban Néstor y Cristina Kirchner, Evo Morales, Hugo Chávez, Rafael Correa y, por supuesto, Luiz Inácio “Lula” da Silva. Una unidad política que tuvo un papel protagónico, por ejemplo, en evitar el golpe de Estado que los poderosos de Santa Cruz de la Sierra -con apoyo de la embajada de Estados Unidos-, le quisieron hacer en Bolivia a Evo Morales en 2008.

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Los vientos cambiaron en la región, y a partir de 2018 los gobiernos derechistas de Argentina, Brasil, Chile, Colombia y Ecuador se fueron de Unasur y la dinamitaron. La unidad sudamericana pasó por convertir al Mercosur en una oficina de negocios y crear un Grupo de Lima a gusto y conveniencia de los Estados Unidos presididos por Donald Trump, y con el propósito de avalar una intervención extranjera en Venezuela. Pero los vientos volvieron a tomar otro rumbo.

“Hay que poner de pie a América latina”, aseguró el pasado sábado  Alberto Fernández, presidente electo argentino, al pronunciar el mensaje inaugural del II Encuentro del Grupo de Puebla en Buenos Aires. Su lema: “El cambio es el progresismo”. Un cambio progresista que significa, en la práctica, el renacer del espíritu de la Unasur. Por eso se celebró la libertad de Lula en Brasil y se recibió con emoción su mensaje desde San Pablo.

“Tengo mucho deseo de luchar por el objetivo de construir una unidad latinomericana muy fuerte”, dijo Lula, y agregó que está “con mucha disposición a viajar por todo Brasil y América latina, para combatir contra el lado podrido del Poder Judicial, de la policía, del Ministerio Público, y de las empresas”.

“La élite latinoamericana no acepta que un pueblo pobre haya subido la escalera de las conquistas sociales. Nosotros probamos que es posible. Kirchner, Cristina, Lula, Evo Morales, Chávez, Tabaré, Pepe Mujica”, enumeró.

“Quiero felicitar a Alberto Fernández por la elección. Y felicitar también a Cristina Kirchner, gran compañera con la que tuve el honor de vivir momentos maravillosos durante la presidencia de nuestros países. Fue como si yo hubiese ganado acá en Brasil. Fue tal la alegría que tuve, tanto el cariño que le tengo al pueblo argentino”, agregó en el video. Lula entiende que el triunfo de Alberto y Cristina Fernández, así como su libertad y la rebelión del pueblo chileno contra la inaguantable desigualdad en su país y la Constitución pinochetista todavía vigente, forman parte del cambio de los vientos que soplan en la región.

“Cumplí, Lula, gané y ahora vamos a poner de pie a América latina”, respondió Alberto Fernández. Y en su discurso, no por casualidad, mencionó a los héroes de la libertad sudamericana: San Martín, Bolívar, Sucre, los mismos que aparecen en la Declaración de Cusco de 2004, que dio pie a la Unasur.

“El Grupo de Puebla va a ser la voz para contar lo que pasa en América latina y no sólo eso. Va a ser el grupo del que salgan los dirigentes que van a poner de pie a la América latina en la que soñaron los próceres de nuestra independencia”, concluyó. Héroes que luchan por la unidad latinoamericana.

A la ola liberal y privatizadora de los años 90, con Carlos Menem en la Argentina, Fernando Collor de Mello en Brasil, y al norte, George Bush, le siguió el tiempo de la unidad con los gobiernos progresistas de Néstor y Cristina, Evo Morales, Lula, Correa y Hugo Chávez. Pero en tiempos de Mauricio Macri, Jair Bolsonaro y Sebastián Piñera -con Donald Trump desde el Norte-, se destruyó esa unidad política que representaba Unasur. Con estas oleadas históricas se llega hoy a la segunda reunión del Grupo de Puebla. Todo cambió. O no tanto.

Otra vez, como en aquel 2008, Evo Morales denuncia un intento de golpe de Estado en Bolivia. Y por eso Alberto Fernández anunció ayer su “total respaldo al presidente Evo Morales ante este intento de interrumpir el orden constitucional en Bolivia. Y acorde a estos tiempos alertó que “los países de la región y la comunidad internacional toda debemos seguir de cerca la situación y actuar ante cualquier hecho que implique un quiebre institucional”. Soplan nuevos vientos. América latina intenta unirse y ponerse de pie, una vez más.

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